miércoles, 30 de diciembre de 2009

en.dos.mil.diez

quiero volar todos los días
soñar que vuelo
y volar mientras sueño...

Como Gus diría: quiero hacer cosas imposibles

Ahí les dejo. Por lo pronto voy donde los viejos a escuchar historias alrededor de una fogata, vidrios.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La historia del fiel carboncillo 2H

Por ahí leí en el blog de Benavides, en Boomeran(g), que sería hermoso hacer un concurso de escribir un libro a mano. Sí, a mano, hoy que es tan fácil adquirir un computador.

Hoy lo apoyo. Hice las correcciones de un texto que casi se muere. Terminé contenta, satisfecha, cuando volví a abrirlo... ¡La maldita computadora no me había guardado los cambios!

Ay, yo no sé... He empezado de cero, otra vez, y quizá vuelva a usar carboncillo 2H, ese no falla.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El fantasma del paraíso

Estoy sumamente feliz. Miren, Armando me explicó cómo subir musiquita al blog, así que hoy estreno una pieza de una película alucinante.
Una ópera rock setentera basada en el Retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde y Fausto, de Goethe.



Además, es Paul Williams... ¡exquisito!

PD: Miren, se supone que sale la consolita de goear.com, pero ya pedí ayuda de nuevo, para mientras queda ahí el enlace. yo para que no se muden, pues.

PD2: ¡Ya pude! ¡Gracias, Armando!

jueves, 17 de diciembre de 2009

Receta para existir (y II)

Traigo a cuenta un estudio de Berguer y Luckman que habla sobre la construcción social de la realidad (si hay algún letrado por ahí, dispense, esto es una caricatura), específicamente sobre el encuentro cara a cara.
Procuraré explayarme.
Si hay algo apasionante es ese folleto es la idea de ir construyendo la vida a pedazos. A puras deducciones, a puro ensayo y error, como todo.

Uno se construye a sí mismo a partir de la ropa que uno se pone, de las palabras que dice, lo que no dice, desde los libros que no lee y los programas de televisión que sí se ven. Así, por ejemplo: me levanto con la loca idea de que hoy, 17 de diciembre, tengo ganas de ser (o verme al menos) como una puta. Entonces tengo que darle verosimilitud a mi escogitación e iré a buscar medias de red y una minifalda. Hecho. (Y hablar como puta, claro.)

Cualquiera (algunos) que me vea en la calle dirá que sí, que mi experimento tuvo éxito. Puras falsedades porque es la fachada de lo que hoy, 17 de diciembre, quise ser.
Otro ejemplo: me levanto un 18 de diciembre con la loca idea de ser... mmm, no sé, una modelo... no, una modelo no, algo más divertido. ¡Una loca! Entonces no recurro a nada y voy al armario y saco una playera amarilla, me pongo mis jeans de siempre y mis imitaciones de All Star. Hecho. Nadie se inmutará.

Ahora, Berguer y Luckman dicen que uno desmitifica lo que cree que el otro es cuando se da ese ansiado encuentro cara a cara. Cuando por fin se ponen cita y van a un café a tomarse de las manos.

Existimos de todas las maneras que creemos que es posible: avatares, fotos, palabras, canciones, ropa que nos ponemos encima, las palabras que decimos... lo que sea.

Así, este blog y todos los blog son extensiones de lo que creemos que somos, de esa construcción social de la realidad.

Y con los días vamos hallándonos nosotros cara a cara. ¿Será?

domingo, 13 de diciembre de 2009

Anónimo (receta para existir, parte I)

1. Escriba un nombre en Google (o cualquier buscador en la web, el que usted quiera).

2. Inmediatamente (depende de su banda) aparecerá una lista con hipervínculos en los que más o menos distiguirá ese nombre que busca. Elija aquel de la lista que se parezca a lo que necesita, lo más parecido y que de dominio no tenga algo así como rincóndelvago.com y similares en los que no se pueda confiar. Digo, no son sitios para andar buscando nombres serios como los que buscamos nosotros.

3. Indague en la página que eligió y vea si de verdad la información cumple los requisitos que necesita.

4. Verifique un par de sitios más y listo. Existe.

(5. O escriba otra vez el nombre que busca, dele clic, y el buscador da señal de alarma con un triángulo amarillo y suelta esa brutal frase: "No se ha encontrado ningún resultado para..."

Resolución:
Simple y llano, si no aparece en la web no existe. (Como cuando el profesor de filosofía dijo: cae una piedra en el desierto y nadie la escucha. ¿Existió ese sonido?


PD Lo más terrible de todo esto es el golpe al ego por si de casualidad lo que uno busca es algo sobre sí mismo, o sea, sobre lo que los otros dicen de nosotros mismos. Justo en este siglo se vuelve imposible ser anónimo. Ya me lo dijo mi maestro, el de tirantes rojos, que es una maravilla pasar inadvertido, gris. Será que tiene razón... probemos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cerrado por gripe

Hoy parezco un octogenario que por poco se ahoga él mismo.
Ni la tos ni la gripe me han detenido. Y como estoy aprendiendo a ser buena gente conmigo, mejor me voy tempranito a casa, me tomo un té y me meto a la cama mientras veo una película. Necesito descansar.

Como quien tiene una carnicería, cerrado por la peste.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El trabajo

Me asalta un estusiasmo que no puedo reprimir, entonces mejor escribo:

El sábado vi a Genoveva y me habló del segundo de sus hijos, mi viejo, el que me enseñó a andar en bicicleta.

Dice la abuela que mi viejo era callado, bravo, pero callado. Centrado. Yo de por sí idolatro a mi papá, y eso es porque era genial (pero genial de genio, no solo de buena gente). Desde los doce años trabajó en cosas mínimas de contaduría en una de las haciendas en las que trabajaba Adán Pineda, su papá y mi abuelo, hasta ser quien salvó más de una vez el balance anual de una empresa.

Otro día mi madre me contó que por todos lados era conocido Pineda, entonces, mi viejo era un Pinedita, y por lo tanto se le respetaba también. Pero de ese respeto que emanan las gentes trabajadoras, derechas y arrechas pa' sacarlo a uno de un mal asunto. Así era el abuelo, bien derecho. Así salió mi viejo, bien derecho.

La abuela Genoveva rememora cuando mi papá perdió sus dientes en un choque de bicicleta con los primos de allá. Se ríe y la prima saca un montón de fotos y miramos lo lindo que era mi papá con su pulcra camisa manga larga.

Los sábados venía Adancito, dice Adán Pineda a media lengua, lo que puede entendérsele desde su postrada garganta en una hamaca. Es sábado, le digo yo, y todos recordamos a Adancito.

Mi viejo me hacía repetir páginas enteras de garabatos que yo llamaba letras si de casualidad yo dejaba ir más de tres errores de ortografía. Hacía planas como él con el afán de alcanzar medianamente su pulcra caligrafía Parker, y me regodeaba de trabajar un diez por ciento más de lo que me pedían con el simple hecho de que mi viejo me dijera "bien hecho". Con él aprendí a amar el trabajo.

A mí mi viejo me enseñó casi todo lo que sé y que hago en este trabajo que paga mis recibos. Tantas cosas que tengo revuelta el alma, y sé que este post está medio chueco porque hace ratos que perdí la estructura. Y no me importa, me gusta así.

Hoy me escribió alguien y me dio una buena noticia -como empezar a vivir de verdad uno de mis sueños-, y solo le puedo decir a mi viejo infinitas gracias por corregirme durante veinticinco años. Los frutos están, aunque él no los vea.

Gracias, viejo, por vos sé que horizonte se escribe con h.

*

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Funerales

Sobre la cama yacen mis piernas, inamovibles, insoportables. Más allá el dolor es un lobo que me arranca las vísceras, que lame toda mi espalda y la deja con heridas ínfimas que cada una supone un pinchón de aguja oxidada. Los brazos no responden. Por hoy quisiera que el infinito se instalara un momento en mi cuna que soy yo misma abrazándome y esperando que no pase nada. Que nada se mueva, que nada duela.

Entre el desvarío se abre un pasillo luminoso en el que aparece un niñito que ante mi estado empieza a dejar caer todo aquello con lo que me sepultará. Sonríe con picardía. Entre brazos lleva peluches de felpa, un leopardo llamado Leo custodia mi corazón volátil. Cosquillitas, el perro verde, se encargará de guardar uno de mis senos, el derecho; otro conejo cae en mi vientre y más allá un sinfín de animales sonrientes se apelmazan sobre mí y son mi mausoleo.

Los fármacos han tardado demasiado. Y solo después de ese ritual largo empieza a recorrerme esa pastillita roja ovoide. Pasea dentro mío, hace lo suyo. Mientras tanto contiemplo mi propia muerte un instante. Me gusta verla así, con un enviado tan hermoso, tan sonriente y saltarín que no deja de bailar al lado de mi cama.

Entonces el muchachito dice que ya es demasiado, él mismo retira la sepultura y la mete bajo las cobijas, esconde a los animalitos de algún mounstro que no soy yo. Brinca triunfante, nadie los ha hallado.

Este funeral me gusta, tan colorido, tan animoso. Entre la suavidad de todo aquello empiezo a sumirme en ese sopor exquisito que me cocina. Duele poco... duele menos.

El lobo se va sin despedirse.

*

viernes, 27 de noviembre de 2009

Frío

Hoy hace viento, y el frío se me cuela por los pies desnudos. Siempre por los pies desnudos.
Sin alguien a quien abrazar.

*

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La tabacalera

Poco he escrito sobre mi madre, una sombra que ni yo misma reconozco en mí misma, pero está. Siempre está. De esa sombra no me pavoneo, si no que vivo; y más aunténticamente de la que huyo.

Mamá es peinadora, pero antes de ser peinadora fue infinidad de cosas. Cosas que no dice, que poco cuenta, que da gusto oír, como hoy.

Luego de una sopa cargada y tortilla despenicada en ella (como comen los pericos dirán los snob), mi madré contó que trabajó en las tabacaleras, que bajaba de una loma y llegaba hasta la casa del señor que tenía los terrenos llenos de plantas de tabaco.

Mi madre siempre dijo que fumar era malo. Condenó terriblemente el pasado de un primogénito fumador, hoy es un nuevo hijo -como dicen en los retiros espirituales-, y yo siempre le creí que era dañino.

No fumo por elección. Me sobran los expendios. Soy fumadora pasiva; odio que el cabello me huela a cigarrillo, y más aún detesto terriblemente que mi ropa quede infestada a tabaco. Sin embargo amo a los fumadores, tan resueltos ellos con su cigarro en la mano, en el labio. Hermosos ellos.

Mamá trabajó en las tabacaleras y yo no lo sabía. Eso cambia mucho. Cambia todo. Veo a una chiquilla de pelo negro acurrucada con su vieja eligiendo las hojas más hermosoas. Aprendiendo que las de más abajo son las de menor calidad, llamadas las número cinco.

Mi madre hace un ademán y nos muestra a los hijos cómo son de grandes las hojas de la planta de tabaco. Nos dice que las de más arriba son las de mayor calidad. Se ríe y nos cuenta que el dueño era un hombre agradecido que al final de la temporada llevaba de paseo a sus empleados. Con un halo de tristeza y frustración comenta que ella no fue nunca a una de esas vueltas, como le dice. Era ya época de escuela, aclara. El tío Jorge sí fue.

El tío que mataron hace años sí llegó a las últimas consecuencias del trabajo con el tabaco. Está muerto, y justo hoy tengo la terrible necesidad de que me cuente su historia.

Mi madre sigue ahí. Un día de estos nos vamos a sentar serias, no, serias no. Despreocupadas, al borde de la tontería para que me cuente más.

Hoy sé que mi madre trabajó en las tabacaleras antes de ser peinadora, antes de ser madre, de ser novia, antes de ser todo. Y es hermoso imaginar su juventud juguetona metida debajo de una planta de tabaco.

*

domingo, 22 de noviembre de 2009

Una semana de silencio

Necesario, vital.
Esta semana vino Laurent Decol al país. Antes de su presentación de mimodrama se dio a la tarea de enseñarnos a amar la creación, a valorar los pequeños detalles, a hacernos mimos.

En medio de tanto silencio es hermoso pensar, y mirarse, y revalorarse.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Yo, la cínica (día dos)

Asumida la cuestión. Vamos al disfrute.

COMERCIAL:
(De repente me ataca gente en el msn que al ver mi refórmula también quieren resumirse en tres palabras y una coma. Háganme un favor, vayan a un recetario y búsquense otra oración. De esas frases célebres de Proverbia.net.
Y no, no existen las yo, la sarcástica; ni yo, la descarada, mucho menos. Váyanse a joder a otro lado. ¿Acaso la construcción de uno mismo depende de lo que el otro ponga en su nickname?)

Ah, sí, el disfrute.

Noche de cacería, y luego de una cena me despido con una pasada de lengua en una oreja ajena. No virgen, sí timorata, pensante y que a ratos me esquiva.

Me relamo al recordar.

*

domingo, 15 de noviembre de 2009

Yo, la cínica

Celebré majestuosamente cuando por fin me asumí como la cínica.

Y me encanta.

*

jueves, 12 de noviembre de 2009

El hombre solitario

En una de esas paradas llego hasta la casa de Armando, su casa se llama como él. Al final de la página hay una oración que obedece al About me: I'm a lonely man living in a world of dreams.
Ácida (a ratos nostálgica).

Después me voy a uno de mis tantos cuadernos de notas, libreta en turno, y busco una cita que saqué de un estudio luego de leer una extraña -rarísima- traducción de Esperando a Godot: El hombre pasa toda su vida, siempre absurda, con el miedo de estar solo. Que cuando está acompañado se pelea con la compañía que le ha tocado en suerte y con la esperanza de que algún día venga ese Godot soñado.

Punto. Resquebrajo.

¿Y si de pronto no hay nada? ¿Y si todo es artificio?

Godot vendrá mañana.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Resoluciones (o falta de distracción)

Tengo días de estar pensado qué putas subir al blog, como si se me fuera la vida en esta última entrada, como la más meritoria, como consecuencia de pensar en un público que a ratos no está y que no me extraña. Son un par los que vienen, y los aprecio infinitamente. Así, pasé a doblegar mi ímpetu ante la tiranía de elegir un tema que mereciese trato en esta ínfima página.

Hay uno que tengo en jabón. Yo quería ahondar en eso que era el deseo. Lo iba a llamar Breve tratado poco elocuente sobre el frenesí. No cuajó. Y me hartó. Me sigue gustando tanto la idea que en una página reciclada saqué cien mil palabras que usaría, y mi propósito era que darnos cuenta de cómo caemos en el deseo y no sé qué pendejadas más. La idea era convencerlos de alguna tontería que yo creyese cierta. Falló. Está ahí en los borradores y no pienso revivirlo. ¡Que se muera el infeliz!

Lo que sí me encantó fue el trabajo previo a la creación del texto; la idea esa de saltar hipertextualmente de palabra en palabra, complementar significados, el corazón de este nuestro blog llamado la semiosis infinita. Ir de concepto en concepto hasta que el hartazgo nos mate: ¿¡el significado universal!? Ser algo así como el gran intérprete, que vendría a ser como dios, en materia de esa palabrita y sus sinónimos. Una orgía de palabras, según yo.
En fin. Nada de eso floreció.

Así, fastidiada de no escribir y no sacar mis demonios doy mi veredicto: culpable.

Culpable de no distraerme lo que debo y andar creyendo que Notre Dame se hizo en un día.
Culpable de faltarle el respeto a mi blog y dejarlo en su solitaria soledad debido a mi desmedido estándar de rigurosidad y no dejarlo ser y divertirse y divertirme.

Mea culpa. Hoy en la noche me tomaré un ron que tengo debajo de la cama para lavar mis penas.

lunes, 26 de octubre de 2009

Un hombre ideal*

Toma café con leche en una taza blanca de porcelana. A las cinco de la tarde le gusta mirar cómo la calle se colorea de naranja. Sabe observar. Adivina pequeños detalles. Es listo. Sobre todo es exquisitamente listo y lo sé por cómo camina.

El nombre es reservado y solo por hoy no lo pronunciaré. Ha de andar vagabundeando... ha de recordar cuánto ama a su gato gruñón.

Y mientras deliro, otro inquiere y desata su desesperación sobre mis estándares de calidad. No le gustan mis parámetros groseros de dividir al mundo en castas, en conveniencias y olvidarme de las clases sociales. Odia que diga los no listos.

Me acusa y me juzga por clasificar a la humanidad en cuanto a la "listeza" o entretención se refiere. Que en todo caso vendría a ser lo mismo, si no, jamás nadie en la sala de Ana Karenina se habría reído a no ser por las palabras brillantes de tal o cual personaje. Un hombre que sabe reír y entretener está completo.

Así, bajo aquella mirada acusadora me repregunto si he hecho mal. Si tanta discriminación de mi parte es injusta. Si la humanidad merece más compasión. Pienso un momento. No importa. ¿A quién putas le importa lo que yo diga? A nadie, a él, a todos... no lo sé. Total, da igual. Nadie ha muerto aún a causa de la indiferencia desmedida.

Porque como siempre las interpretaciones del mundo perfecto en el que vivimos son arbitrarias, sesgadas y hasta absurdas. Nada es absoluto, y nadie se salva de la gradación de la imbecilidad. Todos somos capaces. La interpretación sobre la interpretación es aun mucho más peligrosa. No existe nadie que nos explique el revés del mundo.

¿Estándares de qué? De las necesidades, las suyas, las de él, ella, las mías también. Porque todo parámetro es absurdo para quien no lo necesite. Soy déspota con mis elecciones. Absolutista. Así son los otros también para quienes soy insoportable, indigerible y algo distraída. Tengo razón. También ellos la tienen.

¿Quién en su sano juicio elegiría a un especimen poco entretenido y llevadero para pasar el ritual de las cinco de la tarde, quién compartiría el café con un mudo o un ajeno del mundo? ¿Quién desperdiciaría una hora tan solemne?

Estándares son estándares y todos los tenemos.

¿Belleza de portada Cosmopolitan? ¿Chicas Maxim o Warner Channel? Con abdomen de lavadero por favor, y me le agrega buen sexo a la orden... ¿Y usted qué va a querer? Con carro y plata a borbotones, por favor. Que su mamá esté muerta. Que no le gusten los animales...

Haga su lista también. Todo es válido.

La familia es la familia y se nos da. Entonces, todos los demás son parte de la elección aleatoria de la vida, todos los demás se someterán en cualquier momento a la ley de la supervivencia.

Que sobreviva el más fuerte; y con ese tomaré café.


* El primer impulso era " Un marido ideal", pero ya luego lo veremos. En la imagen fotomontaje de Sarbe, Modelo: Mimisiku

domingo, 18 de octubre de 2009

Aquellas pequeñas cosas (o el Lobo del aire)


Llega hermoso, torso desnudo y media sonrisa.
Sobre el piano sus manos hacen amor. Canta "Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia..."
Serrat emerge espectacular, como solo él puede hacerlo. Reclama que "Aquellas pequeñas cosas nos dejaron tiempo de rosas", que "como un ladrón te acechan detrás de la puerta..."

Y surgen las palabras, las cartas, los pedazos de vida que se quedan con aquellas pequeñas cosas. Amo la corbata celeste a rayas, la introducción de McGiver, cuando la tele emocionada dice "Aventuras de ayer y hoy presenta". Se quedan aquí. Los objetos son testigo de lo que somos y fuimos. Sobre todo de ese pasado que a ratos parece que ya no es nuestro.

Hoy, en la eternidad de una mañana a solas, en la tele anuncian Airwolf, conocido hace una veintena de años como El lobo del aire. Y con lo terrible de la cinta me parece hermoso. Un helicóptero estupendo. A los actores los conozco tanto que son viejos amigos. (Como la foto vieja, con poca luz, con un bombón en la boca, al fondo, el lobo.)

Hace bien volver a los cajones, a los besos no olvidados, a las fotografías viejas en sepia. Nos evocan, nos llevan de paseo y por un instante volvemos a ser lo más hermoso que podemos ser. Los más juguetones, los más simpáticos.

Por un solo instante lo más importante de la vida es llegar hasta el otro lado de la cancha, veinticinco metros traviesa, sobre el triciclo verde, con el número cinco en la camiseta... con los gritos de mi viejo que dicen ¡Dale!

No las mató el tiempo, mucho menos la ausencia.

jueves, 15 de octubre de 2009

Estado civil (parte II)

En la primera parte resolví: Soltera hasta que la muerte me separe.
No lo vieron, es que lo lancé al abismo.

Parte II

Las palabras peligrosas: sexo, o no sexo. Virgen. Amor, desamor; traición. Soledad. Infinita soledad. Compañía. Para siempre. Mutismo. Soltera... soltero (¡ojalá!). Casado. Casada. Doble haraquiri.

Los detalles. Más o menos información, usted dirá. La prefiero breve, la prefiero precisa. Resumen: ¿importa el statu quo de tal especimen?
Habladurías... cercas. Sobre todo no morir en las cercas.

De pronto, se atrona estridente la reformulación que se hace con respecto a las ataduras que elegimos. Y sí importa, por su puesto que importa. Porque siempre hay alguien detrás del objeto de deseo. Las fantasías son gratuitas.

La imbecilidad y la majadería acampan de vez en cuando; y no piden permiso.

Estado civil: 2. m. Condición de soltería, matrimonio, viudez, etc., de un individuo.

Y seguirán mis X mayúsculas sobre una S encerrada en un cuadrito inútil. Un rato, un rato nomás.


*

miércoles, 14 de octubre de 2009

Nuestro contador

El viejo tenía una agenda chiquitita, café, con páginas amarillentas y su nombre grabado en una cinta plástica roja. Ahí escribía: ropero 20 colones; cama 100 colones; casa 125 colones... y así. Todo ordenado, detallado, estricto. Mi viejo era contador, escribía método Palmer y era hincha del Alianza.

En esta semana uno de sus hijos egresa. Este semestre el primogénito de mi viejo lo extrañó todavía más porque Matemática Financiera nos desveló de a galán; y él, como yo, esperaba que el viejo le explicara el asunto. Pero no se pudo. Y no se pudo. Son caros los fax al infinito y más allá.

Tengo dos años de no presentar la declaración de la renta, y ya para el próximo período vaticino una multa grosera. No puedo llenar la declaración, olvidé cómo, lo olvidé todo.


Esperamos demasiado.

**

lunes, 12 de octubre de 2009

Ocio

Está ahí con su pantalón gris, a cuadrícula perfecta, como ajedrez ennegrecido. Es amable, o al menos procura serlo. Dice que le gusta el ocio. Disfruta el ocio. Le digo que si es hedonista. Asiente, y se explaya diciendo que lo tome como me plazca, pero que a él le gusta hacer lo que quiera con tu tiempo: leer, caminar, trotar, tomarse un café en la tarde.

Ama el ocio. Procuro entender eso. Me esfuerzo, para ser honesta, y en ese vaivén censuro en una milésima de segundo esa su manía de ser amante de la nada. Y luego, lo envidio.

Días más tarde, cerveza en mano, repite lo del ocio. Y yo sigo sin hacerme la idea. Es mi turno de explicar mi afición por las multitareas simultáneas. Escupo verbos como leer, hacer, fabricar, inventar, enseñar... este mi hartazgo.
Resuelve que soy pasada de activa. Sonrío complaciente. Soy eso.

Pero de todos modos lo envidio, porque hoy, esta tarde, cuando por fin terminé un proyecto que inicié hace un mes... Hoy por fin tengo una tarde para echarla por la ventana y solo mirar cómo cae. Y no, no pude contener esta puta manía de estar siempre haciendo algo, de afanarme, de no dejarme descansar.

Mi tarde se ha ido.

**

miércoles, 7 de octubre de 2009

Los premios

Miren, miren, en el post anterior me dieron un premio. ¡Huy!, gracias, gracias a toda la querida teleaudiencia, radioescuchas, navegadores bloguísticos, acosadores de la web y demás fanáticos enardecidos...

De repente hicimos algo bien, ¿no?

viernes, 2 de octubre de 2009

Taquicardia

Dícese de la aceleración del músculo cardíaco.
No café, otra vez.

El cuerpo siempre se las cobra, y no pide permiso. ¿Conque no vamos a cuidarnos?, reclama.

Oídos sordos.

Se puso en huelga.

Otra vez.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Las flores horarias

No sé qué es el tiempo. Sé que está ahí, y me permite hacer cosas. Como cuando Momo halla sus flores horarias, como cuando las libera y regresa la vida. ¿Qué se yo que es el tiempo?

domingo, 20 de septiembre de 2009

El diccionario ambulante

Mientras el ímpetu está aquí... proseguiré. Resulta que amo los diccionarios, más los que tienen fotos, y mucho más lo que tienen hipertexto, saltar y saltar de palabra en palabra. Es mi oficio. Vivo para dudar si tal o cual palabra se escribe bien. Me pagan por dudar, por buscar, por averiguar si algún verbo está mal, si estos se inventan palabras, si de casualidad olvidaron un detalle. Eso hago.

Así que, pobre de mí, infortunada de mí, la gente de repente cree que puedo ser un diccionario ambulante. Y no, ya quisiera haberlo memorizado todo, en serio. Y nunca he sido buena con la memorización de datos, no se me da. En cambio, soy muy buena para averiguar e indagar detalles. Yo si no sé algo, probablemente tenga el contacto de quién sí lo sabe. Esa es mi virtud, ser obsesiva con lo que no sé. Lo busco, fin del cuento.

Como cuando una vez mi amigo Álvaro buscaba el nombre de una plantita, y la única referencia que teníamos era la foto. Con imagen en pantalla, usé el buscador y luego de algunas horas colocando frases raras como pompón, pétalos tubulares y tonterías así, felizmente sí encontré (antes que él, que es su oficio también) el nombre de la planta: Zinnia.

Hoy, hace un rato, una amiga me asaltó en el msn con su duda de "vandolero" o "bandolero". Y yo: mmm no sé. Y como de verdad no sabía y estaba ocupada, le regresé un mensaje con la dirección de la Rae. Indignada, ella, me dijo que a mí nada me costaba decirle cómo se escribía. ¡Pero qué barbaridad!, pensé, ¿tengo que saberlo todo? Y me sentí triste. De verdad no lo sabía. ¡Ash! Qué terrible, ¿no podía ella buscarlo por sí misma?

Ah, qué cosas estas. Este... se me fue el ímpetu y la emoción porque ya les conté lo que me hicieron: un "maltratamiento" chusco y a priori por no saber cómo putas se escribe V/Bandolero.

Ahí les dejo:
bandolero, ra
(De bando2).

1. m. y f. bandido (‖ persona que roba en los despoblados).
2. m. y f. bandido (‖ persona perversa).
3. f. Mujer que vivía con bandoleros.



¡Feliz-japy day!

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tramitología, formularios... y yo

Apellidos:
Nombres:
Sexo:
Dirección:
Mail...
-Y cuando llene las hojas firme aquí, aquí, aquí, y aquí. Que le pongan el sello. Ah, luego anexe las páginas.. Los formularios, sí esos, los vio ¿verdad?

-No los pedía... (callate la boca, callate la boca, me digo)... Sí, los vi..

Odio los trámites, los formularios, llenar páginas, firmar, sacar mi documento y copiarlo.
Es terrible, soy una bestia para eso. No sé, no puedo. Ya, en serio, ni una encuesta puedo llenar, me salto las preguntas, contesto mal, no leo como se debe... Olvido llenar las partes importantes, y los pasos, se me olvidan los procesos...

La tramitología y yo no nos llevamos bien. Y es triste. Todo hoy es llenar formas, formularios...

Yo siento que cada vez que me preguntan algo es la Santa Inquisición la que me pone en tela de juicio, la que con su dedote acusador me pregunta que por qué sigo viviendo en la casa que mi viejo nos dejó, que por qué no he avanzado como debería con el inglés, que por qué sigo "soltera" (ya otra vez ahondé en eso), que si tengo cero hijos... pudiendo tener ya mi parentela. Y las firmas, las firmas, las firmas. Es extraño, me da una ansiedad terrible, leo las indicaciones como cien mil veces y siempre me falta algún papel.

Insisto, a mi juicio no son tan claras como creen que son. Las indicaciones nunca son tan claras...
Esta última vez la lista era entregar una carta, dos formularios (uno previo en línea), mi hoja de vida, copia de mi cartón y copia de mi ID. Pero noooooooo, no, no. Faltaba entregar dos, no uno, si no DOS formularios que van anexos a la primera carta. Pero en puta que la listita "simple" no decía eso. Odio las letras chiquitas de los contratos... de las indicaciones.

Hacer trámites no es solo llenar papeles en cuadros y esquemas más o menos confusos. Es apartar la vida, levantarse temprano, desayunar sin hambre, bañarse antes de las once, elegir ropa más o menos decente, preguntar como imbécil por los pasillos, ir y buscar nombres de gente que no te interesa conocer, aguantar que la gente te conteste y te traten como una total ignorante porque te has perdido en un edificio en el que jamás en tu puta vida has estado, y hacer cara amable, y decir gracias, le entendí todo, es hablar del clima, es caminar de regreso, soportar que los militares imbéciles te saluden, caminar más y esperar otro bus que te lleve a casa. Es esperar respuesta, que llamen...

Que no te llamen...


No sé, de aquí para delante tendré que hacer eso unas cien mil veces más... no sé... me compraré unos tenis.

I pray every day to be strong... hoy lo necesito.

**

viernes, 11 de septiembre de 2009

Amor por los del blog

Hartera la palabra, atómica también. Yo qué sé qué es el amor... Y me atrevo. Hace días que no paseaba por algunos sitios habituales. Y noten que ahora digo "sitio" y bajo este contexto felizmente ustedes entenderán que es una casita acomodada en un algo que no sabemos dónde está... Tan omnipresente. Así, hoy estuve en casa de la Extranjera en el 7D, la primera en visitar porque la aprecio sobremanera. Apenas y sé algo de ella, solo lo que me deja ver de a poco en sus post, quizá en algún enredado correo, y la quiero. Profundamente, a decir verdad. Tan lejos, tan lejos.

Luego caminé por Nos tomamos la palabra, y estaba ahí, atronizada, esplédida, hermosa. Mar, la mar. Con su revivir sacado de un artículo del país. Y hablamos también. Rió por la cultura de mi empresa, conocida por ella, la familia, mi hermano enano. Una vida linda.

Más allá, unas vueltas hacen que la vueltecita me dé una Terapia de piso. Hermoso. La construcción de la representación de lo que creemos que somos... Y el fracaso de no ser tan... no sé, ser como creemos que somos y no serlo también.

Y otras casas, casas sin café nuevo, debo lamentar. O como el Diario de un impresentable... extraño también. Y otros más lejanos como Podetti, y Saramago, el paseo feliz.

Mientras doy este paseo virtual que había olvidado, recuerdo que siento algo por estos. Siento algo, no pienso, por eso vuelvo. Siento que nos merecemos un ratito juntos, y dejar pedazos de mí en sus ventanas, como para hacer constar que estuve atenta a sus palabras. ¡Eso es!

sí, eso es... un amor y respeto por sus palabras, para que me hablen y me digan cosas, que me cuenten historias, porque las amo también. Hoy que escucho a Jorge Drexler con Sanar, hoy que suena esa misma canción repetida hasta el infinito... he recordado que les debo algo, un poco, bastante.

Amo a los del blog, los que me hacen reír, pensar, y llorar con ellos también. Porque detrás de sus palabras están ellos y ellas, auténticos, serenos, atormentados. Ellos, los del blog de al lado, son amigos, y se quedan aquí (y me señalo el músculo cardíaco)

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jueves, 10 de septiembre de 2009

Ray Charles

Anoche soñé con Ray Charles.
Soñé que él compraba zapatos y no dudaba en elegir unos que eran color café.
Eran los más hermosos, para ser honesta.
Ray no dudó en saludarme cuando, alarmada y entusiasmada, esquivé cuanto obstáculo pude para ir a verlo... verlo un instante.
Ray Charles en la zapatería y todo el mundo seguía igual. Mi mundo no. Me pidió que le describiera a quiénes le pertenecían aquellas voces semiinfantiles. Unas chicas que se iban y pasaban de largo. Usa camisa de flores verdes, le dije. Sonrió, e hizo esa mueca con la boca, barbilla y finalmente ese movimiento como tic nervioso que hacía que su brazo y pierna se elevaran. Estaba hermoso todo él.

Anoche soñé que hablaba con Ray Charles.

Y fue una exquisita sorpresa... porque hace años yo sin llegar a mis quince, y con esa versión rara de Hit the road Jack sacada de una cinta magnética de Garfield..., solo supe que lo amaba.

Un brindis por vos, Ray.

PD: Esta versión con Clapton también es buena. Y esta, no se pierdan esta... ingratas... ¡buenísimas!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Las hienas

No están entrenadas como Esmé, la que se comió al gitanito.
No.
Estas van más allá de la metáfora. Van más allá de la amabilidad humana, del amor a lo Corintios trece.

Y a veces las humanas lo son. Casi siempre dirán los hombres.
Se carcajean las hienas. Y esperan a que afloje y baje de este árbol para arrancarme un pedazo.


Se carcajean las hienas... y dejan en evidencia su sabiduría chata.

Hela aquí, la misantropía total.

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domingo, 30 de agosto de 2009

Técnicas de estrangulamiento

Por si la toman de las muñecas, voltee el brazo, busque el agujero que deja su oponente entre el pulgar y los demás dedos y haga palanca, como si su codo fuera a topar contra el de él. Sin fuerza. Es palanca.

Y si la toman de las muñecas otra vez, palanca, ahora muévase, palanca. Si puede, huya. Entre más se mueva usted, tiene más a su favor.

Ahora no ponga tanta resistencia y procure caminar al paso del oponente, espere el momento oportuno. Él jala, ceda un poco, sorpréndalo saltando hacia adelante y él perderá el balance. La patada deberá ir en la boca del estómago o en la costilla flotante. Si es en la costilla, duele más. Se ensarta. Punzante.

Si la estrangulan desde el frente, esconda su cuello entre los hombros. Ahora que está protegida no ceda, y busque en la tráquea del oponente, arriba del agujeto del esternón. Unos tres centímetros más arriba. Ahí, donde es blando, ahí en la tráquea. Si tiene uñas largas, mejor.

La estrangulan otra vez, ahora la toman por atrás, como si fuera llave, procure buscar con su mano derecha la nariz del oponente, se hará hacia atrás, ahora con su otra mano jálelo y arránquele la nariz. Tome el brazo que le apreta el cuello, no sin antes meter su barbilla en el agujero interno del codo del oponente, ahí no la ahorcará, y tómele desde el pulso del codo (más arribita), agárrelo y con la otra mano mueva la muñeca hacia atrás, busque luxar el brazo. Gírese y baje con él, no suelte el brazo. Déjelo en el piso. Suba su rodilla en el brazo de él, suba la mano de él a su pie desocupado. Suba la mano. Duele. Aprete con la rodilla. Duele.

Y siempre que pueda dé patadas en lugares blandos y poco decentes como los testículos, parte interna de las piernas, orejas, nariz...

Ahora usted estrangula.



PD Reporte desde el taller de defensa personal. Duele. Duele aprender.

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miércoles, 26 de agosto de 2009

La custodia del cactus (Invasores II)

En el cubil felino donde laboro están: mi pc con 11 gigas de música, mi colección de arañas de plástico, diccionarios, papeles reciclados, fotos de Al Pacino y Jhony Deep y un montón de hormigas locas.

No sé de dónde salen. Y hoy, precisamente hoy...
Les contaré.

La amiga Joy se fue de vacaciones y tenía dos cactus. Repartió sus bienes y yo rogué para que me dejara uno. Quería sentirme útil, necesitada, con el éxtasis enfermizo de que ese minúsculo ser fotosintético (¿con cuál sol ahí dentro?) me necesitaba a mí.
Quería el poder. Que supiera qué era la dependencia.

Con mi cactus de prenda, fui feliz un poco. Solo un poco porque a la primera semana no sabía qué hacer con él. Si se le echa poca o mucha agua, que por qué me deja tierra ahí, que si no se seca, que si lo ahogo si le echo más agua, que es intocable el infeliz.

Superada la primera semana, vi que bajo su maceta enana de plástico salía más tierra de lo usual. Y odio la mugre también. Con papeles volando por todos lados, levanté el cactus para limpiar la suciedad y... ¡maldición!
¿Por qué a mí?
Levanto la maceta y al sacudirla un poco... salen cien mil millones de hormigas enanas y locas. Son de esas hormiguitas cafés que se comen el pan dulce. De esas que hay en la mesa de mi casa. De esas que persigo con el veneno sabor limón.

Atolondrada, no supe qué hacer, es que eran demasiadas. Todas ellas desparramadas en mi escritorio. Todas ellas ciegas y sin rumbo.

Odio las hormigas, odio las hormigas y hoy me atacan, me invaden. Toman venganza.

Las miraba irse, correr despavoridas, invadiendo a todas mis arañas mudas, mis libros, mis sobras de galleta... Y yo, inmóvil.

Mi amiga Marie me vio en colapso. Entonces, con un "respira-respira" levantó la maceta y se la llevó a otro cubículo. La sacudió como para ver qué tan grave era el asunto... ¡y salieron otros doscientos mil millones más!

¡Matalas, matalas, mataaaaaaaalas! ¡Matalas tooooooodas!

Masacre otra vez.
Masacre cien mil veces en un instante.

Las hormigas sin hogar andan por ahí, viendo si hallan sobras de algo. Al cactus se lo llevaron, lo dejaron en cuarentena. Al rato la dueña se peleaba con mi amiga Marie porque no sabían qué hacer con un cactus traidor que en su morada acoge invasores indeseables.

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lunes, 24 de agosto de 2009

Invasores

Frente a mi tazón con leche y cereal de colores aparecen ellas. Traviesas. Ciegas. Menuditas, insignificantes, o eso quiero creer. Las miro y sin pensar pongo mi dedo índice sobre las que se asoman. Cometo hormiguicidio. Masacre.

Estas hijeputas seguro aparecen por generación espontánea. Hace días que busco su gueto para infestarlas con el veneno que huele a limón.

Trepan sobre el pichel con limonada. Están en la miel, las galletas, el pan. Y por un momento quisiera exterminarlas a todas para que no se suban en mis pies desnudos, para que no se coman mi clavel, para que dejen de joderme en la mesa cuando quiero estar sola con mi gran tazón de leche.

Olvido que son también marabunta. Un solo ser que puede matar si se le antoja. En realidad no, si son amenazadas sí. Hoy no importa.

Que mueran todas así la tierra se colapse porque no puede respirar. Nadie las invitó. Hormigas invasoras, váyanse muy lejos a su casa. Dejen en paz la mía.
Lo más lejos de lo lejos, aquí es la ci-vi-li-za-ción.

Animales invasores que no piden permiso. Hacen sus castillitos. Sirven a su majestad. Aplastan a los demás que suelen ser más débiles. Animales que no dejan vivir en paz. Que nos quitan de a poco lo que deseamos.

Invasores que no preguntan. Invasores que anuncian en el periódico sus proyectos habitacionales con precios estratosféricos. (Mínimo $5,000 al mes.)

Los invadores somos los otros. Y bajo nuestros pies, la cerámica.


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viernes, 21 de agosto de 2009

Trivialidades

"Que no sobresale de lo ordinario y común, que carece de toda importancia y novedad. Expresión, concepto, poesía trivial." Eso dice la Rae.
Supongamos que le creo. Entonces habría que tener un estándar a lo Iso que monitoree qué es o no trivial, qué debe importar y qué no. Como el libro ese de mi profesora de Semiótica: Todo sobre Cultura, lo que hay que saber. Un entrenamiento exhaustivo sobre los conocimientos básicos para considerarse culto o no coolto. {Por supuesto no encajo en el perfil.)

Así, trivial es tan ambiguo como cuando uno se fija en alguien. Tendrá requisitos, pero da igual poner parámetros, para gustos los colores, razas y malas costumbres. Sobre todo las malas costumbres. Repensando en las trivialidades o estupideces del día a día... no me excuso. El mote de interesante no va bien. Que interese... ¿que le interesa a quién?
Según quién pregunte también.

Quizá sí condene los imperativos atormentantes de usar el tiempo para fines productivos, repensar lo que hoy escupiré en la computadora y procurar no ofender. Acto fallido.
Dirá un amigo: "no es etiquético", y continuará con una carcajada no tan sonora. Y tendrá razón. Heme aquí, soy responsable de las estupideces en las que me fijo, en distraerme constantemente y en fijarme en el reverso del mundo, como diría Octavio Paz. Que esa frase no es mía, ¡eh! (Ya quisiera, ya quisiera.)

Con mi estándar sobre a quienes respeto profundamente la lista se achica, y escribo un par de nombres. El estándar de lo "in"-teresante me lo paso por la retaguardia. Con la irreverencia de la que de a poco me doy cuenta que soy capaz... me disculpo con el mundo si sus trivialidades interesantes me parecen guano, las mías lo serán para ustedes.

Trivial o no trivial, paseen por aquí.

No hay Iso que nos ampare.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Satisfaction

Voy en el cacharro que da la vuelta en la Jerusalén y que llega al centro de gobierno, y en el centro comercial snob ese, por el que mandaron al carajo mi parque para bicicleta, se suben dos chicos con guitarra en mano.

Chicos tiernos, jugosos... no sé si crujientes. Habrá que ver. El líder tendrá 17, usa camisa a cuadros, celeste, arremangada, metida en el pantalón raído. Su guitarra ha batallado, ha gritado, ha murmurado. Es azul y color madera. El compañero parece más callado, se limita a hacer el punteo correcto de la canción. Dan gracias al cielo por un hermoso día, por la belleza de esta mañana. Parece que cantarán alabanzas, me digo, que no estaría mal. Con su saludo, anuncian su primera interpretación.

1) Satisfaction, de los Rolling Stones

I can't get no satisfaction
I can't get no satisfaction
'cause i try and i try and i try and i try
I can't get no, i can't get no

Y con su I try... I try sacan sonrisas, bajan la tensión, por un instante olvida uno que hay unos doce muertos diarios en este país. Satisfaction deja buen sabor de boca. Alivia el alma.

2) Luego viene I feel fine de The Beatles

I'm so glad that she's my little girl...

She's in love with me and I feel fine
She's in love with me and I feel fine, mmm, mmm

Qué lindo es estar enamorado, dice el vocalista. Suspira, ríe. Se balancea para no caer en el piso del autobús. Orgullosos de su repertorio saben que han gustado, se regodean, y sin interés dicen que si queremos les podemos colaborar con "algo". Si lo necesitan bueno, si no, también, se han divertido. Eso parece. Parece que no son rastreros.

Imagino que quizá se han carcajeado entre sí en las gradas de sus casas, ahí en la calle cantando su repertorio. Bajando de internet desde un cibercafé alquilado las canciones a tocar.
Riéndose luego mientras comen un pan en la calle, repartiendo 50 y 50 la ganancia. Saboreando que hoy ha sido una buena mañana.
Parece que no lo necesitan, parece que se divierten.
Antes de bajarse, el del punteo, con su uñeta dura en la boca, me responde que se llama Iván, y su amigo, Danilo. Está contento. Se van despacito, entre la gente. Entre la simpatía que han dejado.

Satisfaction distrae y por un momento no recordamos que en este país matan a doce personas diarias, y Danilo, el líder, nos lo recuerda: Demos gracias a Dios que hoy no nos ha pasado nada.

Satisfaction, satisfaction.

martes, 11 de agosto de 2009

La pedantería del que sabe

Leo un artículo de un escritor de un país vecino. Dice un par de verdades y me paseo por su juicio sobre Las mil y una noches. Tiene razón. Mil veces toda la razón. Engalana su texto sugiriendo una traducción del árabe clásico al francés, le parece mojor lograda. Soslaya la que usó Borges.
Y en un arrebato de irracionalidad juzgo su sabiduría con pedantería... creo que es de los que dice "yo sé más que ustedes". Y lo sabe, y lo es. Y es más sabio.
Comento con un amigo y me desmiente, dice que es accesible, amable. "Y se habla con tanta facilidad con él..." Él si habló con él, y yo no.

Abismo al que no debo saltar.

El amigo me tendió la red, me salvé... por ahora.

Me lleva un minuto darme cuenta de mis prejuicios, de la ignoracia sobre la que mí pesa, sobre todo el desconocimiento que no quiero cobijar.

Me retracto.

Son mis prejuicios... son mis prejuicios.

Ahora veo la representación de ese hombre al que estoy leyendo, quiero desmenuzarla y ver si por fin la pedantería del que sabe es una tontería construida por todos los ignorantes que no sabemos ni papa de lo que dice; los que en un instante nos sentimos incapaces y débiles ante algo de sabiduría... conocimiento, ideas nuevas.

No quiero caer en el abismo, no quiero caer en el abismo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Españoles desnudos y naturismo

Ya sé que la pornografía bajera (de muuuuuy poca calidad) la dan en el 13 después de la once. De todos modos no hay nada que ver y tampoco el E! tiene buena oferta de cárnicos. Ni uno ni el otro. Y de zip en zip llego hasta un canal de esos que dan documentales. No era Discovery Channel, sino otro.

Sobre la pantalla se bambolea una enorme barriga cervecera. Piel curtida pero que no deja de tener ese color insípido. Allá, atrás de él, y a la sombra del camarógrafo, otro hombre desnudo también, atlético, pero no apetecible. Aparece una chica en pantalla y sus tetas más bien son pasas albinas.
Asco profundo.
La desnudez humana.
Naturismo le dicen.

Turistas españoles desnudos con sus Mac en medio de una haciendita que es una antesala del nirvana ecologista. Brutal. No, nada, está bien. Ante todo la originalidad de despojarse de las ataduras de la ropa... las marcas... las convenciones... total.
Emulación del Edén.
Adán y Eva se pasean por ahí.

Y luego dicen los libros de historia que nuestros antepasados mayas eran incivilizados por andar en cueros. No, queridos, ellos sí estaban "In".

martes, 4 de agosto de 2009

La inauguración

Presento la semiosis infinita. Un escape educado, muy poco. Una salida irreverente, procuraré.

Porque las interpretaciones no acaban nunca, porque cada quien mira desde su ojo, su mundo... sus obsesiones.

Me distraigo pensando en qué diablos puede ser ese guiño de ojo... o esa mano que no me suelta.