domingo, 30 de agosto de 2009

Técnicas de estrangulamiento

Por si la toman de las muñecas, voltee el brazo, busque el agujero que deja su oponente entre el pulgar y los demás dedos y haga palanca, como si su codo fuera a topar contra el de él. Sin fuerza. Es palanca.

Y si la toman de las muñecas otra vez, palanca, ahora muévase, palanca. Si puede, huya. Entre más se mueva usted, tiene más a su favor.

Ahora no ponga tanta resistencia y procure caminar al paso del oponente, espere el momento oportuno. Él jala, ceda un poco, sorpréndalo saltando hacia adelante y él perderá el balance. La patada deberá ir en la boca del estómago o en la costilla flotante. Si es en la costilla, duele más. Se ensarta. Punzante.

Si la estrangulan desde el frente, esconda su cuello entre los hombros. Ahora que está protegida no ceda, y busque en la tráquea del oponente, arriba del agujeto del esternón. Unos tres centímetros más arriba. Ahí, donde es blando, ahí en la tráquea. Si tiene uñas largas, mejor.

La estrangulan otra vez, ahora la toman por atrás, como si fuera llave, procure buscar con su mano derecha la nariz del oponente, se hará hacia atrás, ahora con su otra mano jálelo y arránquele la nariz. Tome el brazo que le apreta el cuello, no sin antes meter su barbilla en el agujero interno del codo del oponente, ahí no la ahorcará, y tómele desde el pulso del codo (más arribita), agárrelo y con la otra mano mueva la muñeca hacia atrás, busque luxar el brazo. Gírese y baje con él, no suelte el brazo. Déjelo en el piso. Suba su rodilla en el brazo de él, suba la mano de él a su pie desocupado. Suba la mano. Duele. Aprete con la rodilla. Duele.

Y siempre que pueda dé patadas en lugares blandos y poco decentes como los testículos, parte interna de las piernas, orejas, nariz...

Ahora usted estrangula.



PD Reporte desde el taller de defensa personal. Duele. Duele aprender.

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miércoles, 26 de agosto de 2009

La custodia del cactus (Invasores II)

En el cubil felino donde laboro están: mi pc con 11 gigas de música, mi colección de arañas de plástico, diccionarios, papeles reciclados, fotos de Al Pacino y Jhony Deep y un montón de hormigas locas.

No sé de dónde salen. Y hoy, precisamente hoy...
Les contaré.

La amiga Joy se fue de vacaciones y tenía dos cactus. Repartió sus bienes y yo rogué para que me dejara uno. Quería sentirme útil, necesitada, con el éxtasis enfermizo de que ese minúsculo ser fotosintético (¿con cuál sol ahí dentro?) me necesitaba a mí.
Quería el poder. Que supiera qué era la dependencia.

Con mi cactus de prenda, fui feliz un poco. Solo un poco porque a la primera semana no sabía qué hacer con él. Si se le echa poca o mucha agua, que por qué me deja tierra ahí, que si no se seca, que si lo ahogo si le echo más agua, que es intocable el infeliz.

Superada la primera semana, vi que bajo su maceta enana de plástico salía más tierra de lo usual. Y odio la mugre también. Con papeles volando por todos lados, levanté el cactus para limpiar la suciedad y... ¡maldición!
¿Por qué a mí?
Levanto la maceta y al sacudirla un poco... salen cien mil millones de hormigas enanas y locas. Son de esas hormiguitas cafés que se comen el pan dulce. De esas que hay en la mesa de mi casa. De esas que persigo con el veneno sabor limón.

Atolondrada, no supe qué hacer, es que eran demasiadas. Todas ellas desparramadas en mi escritorio. Todas ellas ciegas y sin rumbo.

Odio las hormigas, odio las hormigas y hoy me atacan, me invaden. Toman venganza.

Las miraba irse, correr despavoridas, invadiendo a todas mis arañas mudas, mis libros, mis sobras de galleta... Y yo, inmóvil.

Mi amiga Marie me vio en colapso. Entonces, con un "respira-respira" levantó la maceta y se la llevó a otro cubículo. La sacudió como para ver qué tan grave era el asunto... ¡y salieron otros doscientos mil millones más!

¡Matalas, matalas, mataaaaaaaalas! ¡Matalas tooooooodas!

Masacre otra vez.
Masacre cien mil veces en un instante.

Las hormigas sin hogar andan por ahí, viendo si hallan sobras de algo. Al cactus se lo llevaron, lo dejaron en cuarentena. Al rato la dueña se peleaba con mi amiga Marie porque no sabían qué hacer con un cactus traidor que en su morada acoge invasores indeseables.

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lunes, 24 de agosto de 2009

Invasores

Frente a mi tazón con leche y cereal de colores aparecen ellas. Traviesas. Ciegas. Menuditas, insignificantes, o eso quiero creer. Las miro y sin pensar pongo mi dedo índice sobre las que se asoman. Cometo hormiguicidio. Masacre.

Estas hijeputas seguro aparecen por generación espontánea. Hace días que busco su gueto para infestarlas con el veneno que huele a limón.

Trepan sobre el pichel con limonada. Están en la miel, las galletas, el pan. Y por un momento quisiera exterminarlas a todas para que no se suban en mis pies desnudos, para que no se coman mi clavel, para que dejen de joderme en la mesa cuando quiero estar sola con mi gran tazón de leche.

Olvido que son también marabunta. Un solo ser que puede matar si se le antoja. En realidad no, si son amenazadas sí. Hoy no importa.

Que mueran todas así la tierra se colapse porque no puede respirar. Nadie las invitó. Hormigas invasoras, váyanse muy lejos a su casa. Dejen en paz la mía.
Lo más lejos de lo lejos, aquí es la ci-vi-li-za-ción.

Animales invasores que no piden permiso. Hacen sus castillitos. Sirven a su majestad. Aplastan a los demás que suelen ser más débiles. Animales que no dejan vivir en paz. Que nos quitan de a poco lo que deseamos.

Invasores que no preguntan. Invasores que anuncian en el periódico sus proyectos habitacionales con precios estratosféricos. (Mínimo $5,000 al mes.)

Los invadores somos los otros. Y bajo nuestros pies, la cerámica.


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viernes, 21 de agosto de 2009

Trivialidades

"Que no sobresale de lo ordinario y común, que carece de toda importancia y novedad. Expresión, concepto, poesía trivial." Eso dice la Rae.
Supongamos que le creo. Entonces habría que tener un estándar a lo Iso que monitoree qué es o no trivial, qué debe importar y qué no. Como el libro ese de mi profesora de Semiótica: Todo sobre Cultura, lo que hay que saber. Un entrenamiento exhaustivo sobre los conocimientos básicos para considerarse culto o no coolto. {Por supuesto no encajo en el perfil.)

Así, trivial es tan ambiguo como cuando uno se fija en alguien. Tendrá requisitos, pero da igual poner parámetros, para gustos los colores, razas y malas costumbres. Sobre todo las malas costumbres. Repensando en las trivialidades o estupideces del día a día... no me excuso. El mote de interesante no va bien. Que interese... ¿que le interesa a quién?
Según quién pregunte también.

Quizá sí condene los imperativos atormentantes de usar el tiempo para fines productivos, repensar lo que hoy escupiré en la computadora y procurar no ofender. Acto fallido.
Dirá un amigo: "no es etiquético", y continuará con una carcajada no tan sonora. Y tendrá razón. Heme aquí, soy responsable de las estupideces en las que me fijo, en distraerme constantemente y en fijarme en el reverso del mundo, como diría Octavio Paz. Que esa frase no es mía, ¡eh! (Ya quisiera, ya quisiera.)

Con mi estándar sobre a quienes respeto profundamente la lista se achica, y escribo un par de nombres. El estándar de lo "in"-teresante me lo paso por la retaguardia. Con la irreverencia de la que de a poco me doy cuenta que soy capaz... me disculpo con el mundo si sus trivialidades interesantes me parecen guano, las mías lo serán para ustedes.

Trivial o no trivial, paseen por aquí.

No hay Iso que nos ampare.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Satisfaction

Voy en el cacharro que da la vuelta en la Jerusalén y que llega al centro de gobierno, y en el centro comercial snob ese, por el que mandaron al carajo mi parque para bicicleta, se suben dos chicos con guitarra en mano.

Chicos tiernos, jugosos... no sé si crujientes. Habrá que ver. El líder tendrá 17, usa camisa a cuadros, celeste, arremangada, metida en el pantalón raído. Su guitarra ha batallado, ha gritado, ha murmurado. Es azul y color madera. El compañero parece más callado, se limita a hacer el punteo correcto de la canción. Dan gracias al cielo por un hermoso día, por la belleza de esta mañana. Parece que cantarán alabanzas, me digo, que no estaría mal. Con su saludo, anuncian su primera interpretación.

1) Satisfaction, de los Rolling Stones

I can't get no satisfaction
I can't get no satisfaction
'cause i try and i try and i try and i try
I can't get no, i can't get no

Y con su I try... I try sacan sonrisas, bajan la tensión, por un instante olvida uno que hay unos doce muertos diarios en este país. Satisfaction deja buen sabor de boca. Alivia el alma.

2) Luego viene I feel fine de The Beatles

I'm so glad that she's my little girl...

She's in love with me and I feel fine
She's in love with me and I feel fine, mmm, mmm

Qué lindo es estar enamorado, dice el vocalista. Suspira, ríe. Se balancea para no caer en el piso del autobús. Orgullosos de su repertorio saben que han gustado, se regodean, y sin interés dicen que si queremos les podemos colaborar con "algo". Si lo necesitan bueno, si no, también, se han divertido. Eso parece. Parece que no son rastreros.

Imagino que quizá se han carcajeado entre sí en las gradas de sus casas, ahí en la calle cantando su repertorio. Bajando de internet desde un cibercafé alquilado las canciones a tocar.
Riéndose luego mientras comen un pan en la calle, repartiendo 50 y 50 la ganancia. Saboreando que hoy ha sido una buena mañana.
Parece que no lo necesitan, parece que se divierten.
Antes de bajarse, el del punteo, con su uñeta dura en la boca, me responde que se llama Iván, y su amigo, Danilo. Está contento. Se van despacito, entre la gente. Entre la simpatía que han dejado.

Satisfaction distrae y por un momento no recordamos que en este país matan a doce personas diarias, y Danilo, el líder, nos lo recuerda: Demos gracias a Dios que hoy no nos ha pasado nada.

Satisfaction, satisfaction.

martes, 11 de agosto de 2009

La pedantería del que sabe

Leo un artículo de un escritor de un país vecino. Dice un par de verdades y me paseo por su juicio sobre Las mil y una noches. Tiene razón. Mil veces toda la razón. Engalana su texto sugiriendo una traducción del árabe clásico al francés, le parece mojor lograda. Soslaya la que usó Borges.
Y en un arrebato de irracionalidad juzgo su sabiduría con pedantería... creo que es de los que dice "yo sé más que ustedes". Y lo sabe, y lo es. Y es más sabio.
Comento con un amigo y me desmiente, dice que es accesible, amable. "Y se habla con tanta facilidad con él..." Él si habló con él, y yo no.

Abismo al que no debo saltar.

El amigo me tendió la red, me salvé... por ahora.

Me lleva un minuto darme cuenta de mis prejuicios, de la ignoracia sobre la que mí pesa, sobre todo el desconocimiento que no quiero cobijar.

Me retracto.

Son mis prejuicios... son mis prejuicios.

Ahora veo la representación de ese hombre al que estoy leyendo, quiero desmenuzarla y ver si por fin la pedantería del que sabe es una tontería construida por todos los ignorantes que no sabemos ni papa de lo que dice; los que en un instante nos sentimos incapaces y débiles ante algo de sabiduría... conocimiento, ideas nuevas.

No quiero caer en el abismo, no quiero caer en el abismo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Españoles desnudos y naturismo

Ya sé que la pornografía bajera (de muuuuuy poca calidad) la dan en el 13 después de la once. De todos modos no hay nada que ver y tampoco el E! tiene buena oferta de cárnicos. Ni uno ni el otro. Y de zip en zip llego hasta un canal de esos que dan documentales. No era Discovery Channel, sino otro.

Sobre la pantalla se bambolea una enorme barriga cervecera. Piel curtida pero que no deja de tener ese color insípido. Allá, atrás de él, y a la sombra del camarógrafo, otro hombre desnudo también, atlético, pero no apetecible. Aparece una chica en pantalla y sus tetas más bien son pasas albinas.
Asco profundo.
La desnudez humana.
Naturismo le dicen.

Turistas españoles desnudos con sus Mac en medio de una haciendita que es una antesala del nirvana ecologista. Brutal. No, nada, está bien. Ante todo la originalidad de despojarse de las ataduras de la ropa... las marcas... las convenciones... total.
Emulación del Edén.
Adán y Eva se pasean por ahí.

Y luego dicen los libros de historia que nuestros antepasados mayas eran incivilizados por andar en cueros. No, queridos, ellos sí estaban "In".

martes, 4 de agosto de 2009

La inauguración

Presento la semiosis infinita. Un escape educado, muy poco. Una salida irreverente, procuraré.

Porque las interpretaciones no acaban nunca, porque cada quien mira desde su ojo, su mundo... sus obsesiones.

Me distraigo pensando en qué diablos puede ser ese guiño de ojo... o esa mano que no me suelta.