Ir al contenido principal

No me grite

Que le quede bien claro, señor de alguien más, que le tengo aprecio. Que le veo a cada rato por los pasillos, que he sido testigo de sus aciertos y desaciertos. Que me he reído con usted, que le tengo respeto.

Perdone si me paso de delicadita, pero así nací yo, con una sensibilidad auditiva fatal. Soy de sueño ligero, escucho voces y no me gustan los gritos.

A mí hábleme nada más. Sí, ya sé que de vez en cuando me abstraigo del mundo y es porque soy retraída (y me gusta). Usted bien sabe que este recinto está mal, que debería tener más privacidad uno, que debería poderse trabajar más... No a todos nos gustan los aspavientos...

Pero déjeme aclararle, compañero, que esto es un gallinero y yo así no puedo pensar. Mi trabajo es leer y pensar sobre lo que estoy leyendo porque yo escribo, así que va a perdonarme si me estorban a veces las discusiones sobre líneas y formas. Tanto hemos pedido una sala adecuada y nadie nos la ha dado...

Ya ve, es difícil estar acá. Por eso yo me encierro en mi vida y dejo que la música me aleje del mundo, como antes, como siempre hago. Es mi preferencia estar apartada y va a perdonar que sea enfática.

Hoy usted no tenía por qué gritarme. Odio contestar el teléfono y es una crueldad equivocarse un poco, verdad, no escuchar el recado... perdone, tenía el volumen alto porque tampoco me gusta escuchar cuando se ríen como hienas... perdone, pero así soy de vil.

Yo tan solo no escuché que me dijo que me llamaban por teléfono. No, no contesté el auricular, ignoré todo porque estaba leyendo... perdone, tan solo no le oí. No tenía por qué gritarme.


Hay infinidad de formas de abuso.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta a Ana Vilma de Escobar

Señora Ana Vilma, permítame dejar de llamarle señora para que, como vos querés, te trate como se le trata al populacho: de vos. No te sintás ofendida por el voceo. Nosotros acá en la calle así somos. Anduve mirusquiando algunas fotos en las que aparecés, y quizá me permitiré explicarte un par de cositas. Como sos nueva en estos lares, pues no estaría mal que te consigás un asesor que venga de “abajo” para que te explique cómo va la cosa por acá. Como a nadie de tu campaña se le prendió el foco, o quizá sí consultaron Maquiavelo, pero no de la manera más precisa, entonces permitime comentar. Si Maquiavelo dice en El Príncipe que “te acerqués al pueblo”, que tus ministros, o vos, hablen su idioma, también tenés que tener en cuenta que acá abajo otro mundo es. Te muestro algunas acciones que quizá, quiero creer, hiciste con buena intención... pero que no fueron de agrado. Los choripanes Empezaste tu campaña para diputada con los choripanes de El chino. Un alimento bien apreciado por ...

¡Ponete a escribir!

¡Escribe inflexible y claro sobre lo que duele!, Ernest Heminway En esta época de fórmulas de éxito de cinco pasos que son pura basura, he recibido el consejo que necesitaba del lugar más insospechado. Un dibujito de ánime me dijo ayer que me pusiera a escribir. Digo, es la traducción del grito que la da nombre a la película Look back: continúa dibujando (de  Kiyotaka Oshiyama , 2024 ). (Vayan a verla, está preciosa). Tras varios años en este oficio, encargos de proyectos divinos y otros atroces, con una pandemia de por medio, pues había perdido el rumbo. Sí, porque yo no creo para nada en la inspiración, sino en la transpiración. Sin embargo, ni eso había hecho que saliera de este aparente letargo. No estoy diciendo que haya salido, pero estoy haciendo mucho al respecto. (Me desvío, ¡por Dios! Si yo misma evaluara este texto me bajaría dos puntos por incoherencia... Pero qué más da.) Escribir es un acto físico, mental y emocional. Estuve en un proyecto hermoso, pero descorazonador...

Laborem excersens

Estoy harta de que la gente me diga que Gracias a Dios hay trabajo. Fastidiada de que crean que lo que hago donde trabajo es grande, que importa. Eso es mentira. Es cierto, tengo una mesa, una máquina PC y miles de cosas más que cien mil gentes no tienen. Que soy malagradecida, que porque jamás he pasado por donde asustan. Que ya quisieran verme en una maquila para que deje de decir tonterías. He sufrido poco, muy poco. Jamás me ha faltado el empleo. Dirán que no tengo solvencia moral para opinar sobre la bendición del Altísimo y que ojalá me parta un rayo por ser así. Cuando nací me pusieron una etiqueta: salvadoreña. Y a mí y a todos ustedes el Estado salvadoreño nos dijo que "Toda persona tiene derecho a la vida... a la seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión" y blablablá. Cuando me bautizaron donde me bautizaron la Iglesia me dijo que trabajo era "contribuir al continuo progreso de las ciencias y la técnica, y sobre todo a la incesante elevación cul...