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Nos han dicho locos

Me han dicho loca. También a mi amiga que tiene varios libros, que investiga y que tiene en su hoja de vida varias ponencias internacionales. Le han dicho loca a la mujer que acaba de editar un diccionario con palabras hermosas de mi país. Le han dicho loco a un hombre que escribe sobre filosofía, educación y cómo se entiende eso. Me han dicho loca porque admiro a todos los que acabo de mencionar.

Lo del mote me arrancó una rabieta, pero luego se disipó cuando pensé: ¿pero por qué nos dicen locos? ¿Por qué a los de esa oficina nos llaman así? Entonces vuelvo a mi amiga -la que tiene varios libros- y a sus insistentes comentarios: la gente cree que solo  pasás sentada, que no hacés nada. Es que investigar/leer/escribir/corregir es una tarea ingrata, requiere sus horas nalga, sus horas cabeza, sus horas de ignorar todo para construir conocimiento o una nueva opinión.

Esta mañana nos dijeron locos y fue una persona que no debería ignorar la tarea que tenemos. Quizá no ha terminado de entender. Quizá sus musas se van con el vino siempre. Quizá nos considera poca cosa a los que leemos y nos preguntamos cosas.

Hoy nos dijeron locos y me da un placer infinito pertenecer a la marginalidad porque así lo he elegido. No nos andamos por las calles con fantasías efímeras de creatividad y creación. Somos pragmáticos, nos gustan las pruebas, nos gusta leer y nos divertimos al encontrar hallazgos.

Cada día me doy cuenta de mi lugar y no está ahí, con ellos, con los que nos llaman locos.

Los locos nos quedamos con nuestros temas (y que ojalá nos publiquen en revistas científicas internacionales, y que nuestros libros los lean otros locos también. Porque la creatividad no es hacer colochos en el aire, nada más... ni tirar pintura a lo bestia...)

La ignorancia nos llamó locos esta mañana. A otra cosa, mariposa.

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