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Mostrando entradas de febrero, 2012

Carta a Ana Vilma de Escobar

Señora Ana Vilma, permítame dejar de llamarle señora para que, como vos querés, te trate como se le trata al populacho: de vos. No te sintás ofendida por el voceo. Nosotros acá en la calle así somos.
Anduve mirusquiando algunas fotos en las que aparecés, y quizá me permitiré explicarte un par de cositas. Como sos nueva en estos lares, pues no estaría mal que te consigás un asesor que venga de “abajo” para que te explique cómo va la cosa por acá. Como a nadie de tu campaña se le prendió el foco, o quizá sí consultaron Maquiavelo, pero no de la manera más precisa, entonces permitime comentar.
Si Maquiavelo dice en El Príncipe que “te acerqués al pueblo”, que tus ministros, o vos, hablen su idioma, también tenés que tener en cuenta que acá abajo otro mundo es. Te muestro algunas acciones que quizá, quiero creer, hiciste con buena intención... pero que no fueron de agrado.
Los choripanes Empezaste tu campaña para diputada con los choripanes de El chino. Un alimento bien apreciado por los come…

Las anotaciones de Kevin

Desde hace años doy una clase de redacción por aquí y por allá. Es mi oficio y lo elegí sin que nadie me pusiera un revólver en la sien. Como novedad, este año es la primera vez que tengo un asistente que es la eficiencia misma. Su nombre es Kevin. Él es un chico de lentecillos y carita risueña, y que además goza del aprecio desmedido del mundillo académico de este lugar.

Con él revisamos un ejercicio sobre oraciones simples. La primera parte era un entrenamiento con búsqueda de sinónimos. Luego redactarían oraciones temáticas y, por último, harían un párrafo completo de ¿adivinen cuántas oraciones simples? (...) Cinco, cinco nada más. Lo que pedíamos era: haga un párrafo de cinco oraciones simples. No, no eran veinte ni cincuenta, eran cinco.

Sabía que el asunto no iba del todo bien, pero hoy, Kevin me entregó los ejercicios corregidos y casi me pongo a llorar. Me advirtió: hay varios ceros. Me hice la fuerte y asentí con un Así es siempre. Revisamos juntos el resultado y ¡oh, madre …