miércoles, 30 de septiembre de 2009

Las flores horarias

No sé qué es el tiempo. Sé que está ahí, y me permite hacer cosas. Como cuando Momo halla sus flores horarias, como cuando las libera y regresa la vida. ¿Qué se yo que es el tiempo?

domingo, 20 de septiembre de 2009

El diccionario ambulante

Mientras el ímpetu está aquí... proseguiré. Resulta que amo los diccionarios, más los que tienen fotos, y mucho más lo que tienen hipertexto, saltar y saltar de palabra en palabra. Es mi oficio. Vivo para dudar si tal o cual palabra se escribe bien. Me pagan por dudar, por buscar, por averiguar si algún verbo está mal, si estos se inventan palabras, si de casualidad olvidaron un detalle. Eso hago.

Así que, pobre de mí, infortunada de mí, la gente de repente cree que puedo ser un diccionario ambulante. Y no, ya quisiera haberlo memorizado todo, en serio. Y nunca he sido buena con la memorización de datos, no se me da. En cambio, soy muy buena para averiguar e indagar detalles. Yo si no sé algo, probablemente tenga el contacto de quién sí lo sabe. Esa es mi virtud, ser obsesiva con lo que no sé. Lo busco, fin del cuento.

Como cuando una vez mi amigo Álvaro buscaba el nombre de una plantita, y la única referencia que teníamos era la foto. Con imagen en pantalla, usé el buscador y luego de algunas horas colocando frases raras como pompón, pétalos tubulares y tonterías así, felizmente sí encontré (antes que él, que es su oficio también) el nombre de la planta: Zinnia.

Hoy, hace un rato, una amiga me asaltó en el msn con su duda de "vandolero" o "bandolero". Y yo: mmm no sé. Y como de verdad no sabía y estaba ocupada, le regresé un mensaje con la dirección de la Rae. Indignada, ella, me dijo que a mí nada me costaba decirle cómo se escribía. ¡Pero qué barbaridad!, pensé, ¿tengo que saberlo todo? Y me sentí triste. De verdad no lo sabía. ¡Ash! Qué terrible, ¿no podía ella buscarlo por sí misma?

Ah, qué cosas estas. Este... se me fue el ímpetu y la emoción porque ya les conté lo que me hicieron: un "maltratamiento" chusco y a priori por no saber cómo putas se escribe V/Bandolero.

Ahí les dejo:
bandolero, ra
(De bando2).

1. m. y f. bandido (‖ persona que roba en los despoblados).
2. m. y f. bandido (‖ persona perversa).
3. f. Mujer que vivía con bandoleros.



¡Feliz-japy day!

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tramitología, formularios... y yo

Apellidos:
Nombres:
Sexo:
Dirección:
Mail...
-Y cuando llene las hojas firme aquí, aquí, aquí, y aquí. Que le pongan el sello. Ah, luego anexe las páginas.. Los formularios, sí esos, los vio ¿verdad?

-No los pedía... (callate la boca, callate la boca, me digo)... Sí, los vi..

Odio los trámites, los formularios, llenar páginas, firmar, sacar mi documento y copiarlo.
Es terrible, soy una bestia para eso. No sé, no puedo. Ya, en serio, ni una encuesta puedo llenar, me salto las preguntas, contesto mal, no leo como se debe... Olvido llenar las partes importantes, y los pasos, se me olvidan los procesos...

La tramitología y yo no nos llevamos bien. Y es triste. Todo hoy es llenar formas, formularios...

Yo siento que cada vez que me preguntan algo es la Santa Inquisición la que me pone en tela de juicio, la que con su dedote acusador me pregunta que por qué sigo viviendo en la casa que mi viejo nos dejó, que por qué no he avanzado como debería con el inglés, que por qué sigo "soltera" (ya otra vez ahondé en eso), que si tengo cero hijos... pudiendo tener ya mi parentela. Y las firmas, las firmas, las firmas. Es extraño, me da una ansiedad terrible, leo las indicaciones como cien mil veces y siempre me falta algún papel.

Insisto, a mi juicio no son tan claras como creen que son. Las indicaciones nunca son tan claras...
Esta última vez la lista era entregar una carta, dos formularios (uno previo en línea), mi hoja de vida, copia de mi cartón y copia de mi ID. Pero noooooooo, no, no. Faltaba entregar dos, no uno, si no DOS formularios que van anexos a la primera carta. Pero en puta que la listita "simple" no decía eso. Odio las letras chiquitas de los contratos... de las indicaciones.

Hacer trámites no es solo llenar papeles en cuadros y esquemas más o menos confusos. Es apartar la vida, levantarse temprano, desayunar sin hambre, bañarse antes de las once, elegir ropa más o menos decente, preguntar como imbécil por los pasillos, ir y buscar nombres de gente que no te interesa conocer, aguantar que la gente te conteste y te traten como una total ignorante porque te has perdido en un edificio en el que jamás en tu puta vida has estado, y hacer cara amable, y decir gracias, le entendí todo, es hablar del clima, es caminar de regreso, soportar que los militares imbéciles te saluden, caminar más y esperar otro bus que te lleve a casa. Es esperar respuesta, que llamen...

Que no te llamen...


No sé, de aquí para delante tendré que hacer eso unas cien mil veces más... no sé... me compraré unos tenis.

I pray every day to be strong... hoy lo necesito.

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viernes, 11 de septiembre de 2009

Amor por los del blog

Hartera la palabra, atómica también. Yo qué sé qué es el amor... Y me atrevo. Hace días que no paseaba por algunos sitios habituales. Y noten que ahora digo "sitio" y bajo este contexto felizmente ustedes entenderán que es una casita acomodada en un algo que no sabemos dónde está... Tan omnipresente. Así, hoy estuve en casa de la Extranjera en el 7D, la primera en visitar porque la aprecio sobremanera. Apenas y sé algo de ella, solo lo que me deja ver de a poco en sus post, quizá en algún enredado correo, y la quiero. Profundamente, a decir verdad. Tan lejos, tan lejos.

Luego caminé por Nos tomamos la palabra, y estaba ahí, atronizada, esplédida, hermosa. Mar, la mar. Con su revivir sacado de un artículo del país. Y hablamos también. Rió por la cultura de mi empresa, conocida por ella, la familia, mi hermano enano. Una vida linda.

Más allá, unas vueltas hacen que la vueltecita me dé una Terapia de piso. Hermoso. La construcción de la representación de lo que creemos que somos... Y el fracaso de no ser tan... no sé, ser como creemos que somos y no serlo también.

Y otras casas, casas sin café nuevo, debo lamentar. O como el Diario de un impresentable... extraño también. Y otros más lejanos como Podetti, y Saramago, el paseo feliz.

Mientras doy este paseo virtual que había olvidado, recuerdo que siento algo por estos. Siento algo, no pienso, por eso vuelvo. Siento que nos merecemos un ratito juntos, y dejar pedazos de mí en sus ventanas, como para hacer constar que estuve atenta a sus palabras. ¡Eso es!

sí, eso es... un amor y respeto por sus palabras, para que me hablen y me digan cosas, que me cuenten historias, porque las amo también. Hoy que escucho a Jorge Drexler con Sanar, hoy que suena esa misma canción repetida hasta el infinito... he recordado que les debo algo, un poco, bastante.

Amo a los del blog, los que me hacen reír, pensar, y llorar con ellos también. Porque detrás de sus palabras están ellos y ellas, auténticos, serenos, atormentados. Ellos, los del blog de al lado, son amigos, y se quedan aquí (y me señalo el músculo cardíaco)

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jueves, 10 de septiembre de 2009

Ray Charles

Anoche soñé con Ray Charles.
Soñé que él compraba zapatos y no dudaba en elegir unos que eran color café.
Eran los más hermosos, para ser honesta.
Ray no dudó en saludarme cuando, alarmada y entusiasmada, esquivé cuanto obstáculo pude para ir a verlo... verlo un instante.
Ray Charles en la zapatería y todo el mundo seguía igual. Mi mundo no. Me pidió que le describiera a quiénes le pertenecían aquellas voces semiinfantiles. Unas chicas que se iban y pasaban de largo. Usa camisa de flores verdes, le dije. Sonrió, e hizo esa mueca con la boca, barbilla y finalmente ese movimiento como tic nervioso que hacía que su brazo y pierna se elevaran. Estaba hermoso todo él.

Anoche soñé que hablaba con Ray Charles.

Y fue una exquisita sorpresa... porque hace años yo sin llegar a mis quince, y con esa versión rara de Hit the road Jack sacada de una cinta magnética de Garfield..., solo supe que lo amaba.

Un brindis por vos, Ray.

PD: Esta versión con Clapton también es buena. Y esta, no se pierdan esta... ingratas... ¡buenísimas!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Las hienas

No están entrenadas como Esmé, la que se comió al gitanito.
No.
Estas van más allá de la metáfora. Van más allá de la amabilidad humana, del amor a lo Corintios trece.

Y a veces las humanas lo son. Casi siempre dirán los hombres.
Se carcajean las hienas. Y esperan a que afloje y baje de este árbol para arrancarme un pedazo.


Se carcajean las hienas... y dejan en evidencia su sabiduría chata.

Hela aquí, la misantropía total.

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