Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como juegos infantiles

Miedos: silencio

Tengo miedo de quedarme sin palabras. Me da terror venir a este sitio y no tener nada qué decir, que me agobie "el día a día" y volverme una persona que se queja en la calle de equis cosa del trabajo. Quizá lo más terrible pudiera ser que se me olviden las palabras amables, las que son dulces, las que lavan el alma. Quizá por hoy lo que deba hacer es no temerle al silencio. Quizá sea mejor jugar como antes, como cuando el día no acababa.

30

A nosotros dos ni nos presentaron. Caímos así, de zopetón. Casi uno detrás del otro. Recuerdo una imagen clarísima. Era de mañana. El sol entraba alegre e iluminaba un sillón color vino que usábamos como bus, casa, montaña, fuerte, sitio de batalla. Recuerdo que él me preguntaba que cuántos años tenía. Yo le contestaba que cuatro, y él me decía que cinco. Eso es lo primero que recuerdo de la relación con mi hermano. Esa diferencia temporal. A mí siempre me tocó repasar sus pijamas, camisas y calzonetas. Es que yo fui una niña bien niño y siempre he estado orgullosa de eso. Recuerdo que no me molestaba mucho aquello, porque yo vengo de una familia extensa muy tradicional en los quehaceres masculinos, rurales y chabacanes. La nuestra es una relación de amor y desesperación. Nos conocemos tanto que nos extrañamos y nos odiamos con cariño por lo que somos. Una relación sana de hermanos. A veces nos admiramos de los logros del otro, a veces no entendemos por qué tomó esa decisión, pero ...