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Mostrando las entradas etiquetadas como papá

Calles de piedra

Es de tarde y hace calor. Me bajo de un ruidoso autobús y camino rápido para alcanzar la acera. Pienso en que ojalá un día alguien compre ese terreno baldío que está frente a la quebrada. Pienso, mientras atravieso esos cuarenta metros de camino de tierra, piedra y hierba seca, en que ojalá una empresa arregle esa (maldita) calle que me incomoda pasar. Me digo: deben arreglar el camino. Si es una calle "comercial" debería estar bien. ¿A quién le toca arreglar ese pedazo de tierra, volverlo asfalto, adoquín o cemento? ¿Por qué nadie ha hecho nada? ¿Por qué tanto abandono? La calle tiene desniveles provocados por las piedras grandes que sobresalen entre ese fino y blanquecino polvo. Es como un pequeño abismo entre límites de asfalto y cemento. Es una tierra antigua que quizá tardó miles de años en llegar a ser eso que se pega en mis zapatos y sacudo con algo de rabia. Las piedras que sobresalen del camino no me dejan correr. Toda mi atención se centra en ellas, mi cuerpo...

Casémonos, pues

1 Ahí en un chorrito de la Hacienda lo conocí. Es que yo a él nunca lo había visto. Como a mi mamá no le gustaba ir a cortar a ese lado casi siempre nos íbamos allá abajo, por El Limón. Allá los surcos eran bien bonitos, largos, pero los de por acá no, a mi mamá eso no le gustaba. Pues esa vez no habíamos conseguido donde siempre, entonces nos fuimos para allá. Era el más tranquilo de todos. Es que ese montón de babosos sí que eran locos. Pero Adán no, él era bien serio. 2 Casi siempre nos hallábamos en el bus. Era la época en la que yo iba a la Academia Marlene. Ahí me enseñaron Cosmetología. La niña Marlene era bien seria, no le gustaba que anduviéramos de novias. Entonces yo después de ahí me encontraba con tu papá y nos regresábamos. Él esperaba que yo me fuera en mi bus, y ya después se iba él. 3 Pues un día íbamos para Atecozol, creo yo. Estábamos con tu papá en el desvío (a Sonsonate), y en eso que aparece mi mamá. Ajá tal por cual, me dijo. Y rapidito me llevó para l...

Memoria

Tuvo que faltar mi viejo para que yo entendiera qué era la memoria. Aunque no siempre fui inconsciente, tan solo fue que no se me ocurrió nunca que él se me fuera tan pronto. No pude maniobrar, no puede grabar ni eternizar mi legado. Tengo miedo del olvidarlo, me aterroriza la idea de que cuando yo tenga la misma edad de él no lo recuerde como lo viví. Y sé que la memoria tiene sus vueltas, pero quiero recordarlo fresco, mío, como cuando en segundo grado me enseñó eso de "A mi criterio, pienso que..." Sí, me da miedo el olvido. Por eso estoy aquí, con mi libreta lista, con cuando artefacto sortee la muerte y vuelva eterna la vida.