Acabo de publicar en mi perfil de Facebook la foto de cuando egresamos. Y pensar que cuando entras a la universidad lo único que quieres es salir y "trabajar". Pero cuando ya estás fuera y te hallas desprotegido, desamparado, acongojado y con pesadumbre, lo único que quieres es volver a esos años de tiernos idilios universitarios. Para algunos es una total tortura volver a esos días, en cambio para mí no lo fue. Aunque quizá no los repetiría. Lo que está pasando, para muchos de mis coetáneos, es que nos ataca la nostalgia y la lagrimera por aquellos días de paraíso. Colegas, amigos, estamos poniéndonos viejos. Muchos de mis compañeros ya se casaron y, por supuesto, ya tienen hijos. (¡Vayan y superpoblen el mundo!) Muchos ya vamos alcanzando los treinta y sí, nos estamos poniendo aburridos. Es un aburrimiento de lo más horrendo, porque es ese en el que a través de las redes sociales nos acusamos de "descuidar" nuestra amistad y de no responder nunca a las invitac...
Hay multitud de interpretaciones como intérpretes tiene el mundo. El gran intérprete no existe. Ahí van mis distracciones.