Me han dicho loca. También a mi amiga que tiene varios libros, que investiga y que tiene en su hoja de vida varias ponencias internacionales. Le han dicho loca a la mujer que acaba de editar un diccionario con palabras hermosas de mi país. Le han dicho loco a un hombre que escribe sobre filosofía, educación y cómo se entiende eso. Me han dicho loca porque admiro a todos los que acabo de mencionar. Lo del mote me arrancó una rabieta, pero luego se disipó cuando pensé: ¿pero por qué nos dicen locos? ¿Por qué a los de esa oficina nos llaman así? Entonces vuelvo a mi amiga -la que tiene varios libros- y a sus insistentes comentarios: la gente cree que solo pasás sentada, que no hacés nada. Es que investigar/leer/escribir/corregir es una tarea ingrata, requiere sus horas nalga, sus horas cabeza, sus horas de ignorar todo para construir conocimiento o una nueva opinión. Esta mañana nos dijeron locos y fue una persona que no debería ignorar la tarea que tenemos. Quizá no ha terminad...
Hay multitud de interpretaciones como intérpretes tiene el mundo. El gran intérprete no existe. Ahí van mis distracciones.