Obrar desacertadamente. Errar. Equívoco. No cumplir con lo que se debe. Drae. Trabajo como correctora de estilo en un periódico. Mi maestro lo llamó un trabajo humilde. Supongo que es así, que tenía razón. Trabajo con lo que me enseñó mi viejo cuando corregía mis álbumes de Ciencias Naturales (cuando puso la h en zanaoria ) y con los manuales que llené en el colegio y en la universidad. Y leer, leer, sobre todo amar leer. Este es un trabajo en el que todos se pueden equivocar menos nosotros: los correctores. Nos pagan para no equivocarnos. Nosotros, los correctores de estilo, limpiamos el ripio de los redactores. Como quien pule pisos. Procuramos ver la lógica y estética. Somos unos degenerados que no soportamos los errores de ortografía en los rótulos de la calle, odiamos que la gente diga pienso de que... porque ese de es un error gravísimo que se llama dequeísmo. Lo más fatal para nosotros es una coma entre el sujeto y el predicado. Eso es matar una frase. Detestamos irremedi...
Hay multitud de interpretaciones como intérpretes tiene el mundo. El gran intérprete no existe. Ahí van mis distracciones.