viernes, 14 de septiembre de 2012

Made in El Salvador

Por las mañanas viajo en buses que hizo la Mercedes Benz y generalmente pago con una moneda grandota, dorada, llamada dólar. A veces en la parada del estadio me compro una bolsa con papaya que trajeron de Guatemala. Una vez una rebanada me cayó en la camisa cuya etiqueta dice Made in China, fue el mismo día que quería llevar a reparar mis zapatos comprados en MD (porque siempre salen malos)  al taller de don Fidel.

En las mañanas uso de esos plumones que se compraron en Office Depot, y apunto mis próximas tareas en mi agenda que fue hecha en Brasil. Cuando trabajo mucho me desperezo viendo el Facebook en mi computadora HP L710 que recién me acaban de cambiar porque la otra ya no servía. Otras veces reviso en la web si hay algo interesante qué ver en Cinemark. El último filme que vi fue británico, en ese Gary Oldman hace de espía. Dicen que ganó un Oscar por esa, y fue el argumento con el que fuimos a verla con mi chico.

En mi teléfono, cuya señal provee una empresa española, me caen mensajes de que mande PIROPO a equis número, generalmente los borro. Un día de estos uno de mis colegas me presumió su nueva aplicación en su Iphone que se compró hace unos meses en New York. Le dije que la aplicación era chévere, y como para ignorarlo me fui a la computadora.  La peruanita Susana Baca me cantaba al oído, en unos audífonos perdidos de una Mac.

Cuando llego a casa cocino los huevos El Granjero en una cacerola que hicieron en Taiwán, pongo la tele y veo 30Rock. A veces leo el libro del turco Orhan Pamuk, o releo al sudafricano Coetzee, es que me gusta su técnica.

Si no puedo dormir me tomo un té hecho en Estados Unidos, y lo pongo en mi taza de cerámica barata que hicieron en China también. Me meto a la cama, y me echo una cobija que hicieron en Juayúa, El Salvador.

Me envuelve mi patria, este sitio tan mío que no me da nada que me pertenezca.

3 comentarios:

el antropologo inocente dijo...

Cielos de Purpura y de oro gentilmente patrocinados por Coca Cola.

MHM dijo...

Los productos culturales o utilitarios dejaron de ser autóctonos hace decenas de años. Los componentes electrónicos son el mejor ejemplo. El cine es otro gran ejemplo. Se rueda con cámaras japonesas y se edita en omputadoras cuyos componentes están hechos en tres países diferentes. China es ya la fábrica del mundo. No existe nada 'propio' como no sea lo que 'apropias'. Buscate otros mejores motivos para detestar esta patria, seguro los hay, Lore...

Lorena J. Saavedra dijo...

Jajajaja, me fascina tu comentario, MHM, porque si nos ponemos a detestar este país, hay varias cositas con qué echar mano. Tenés razón en lo de los productos culturales autóctonos. Hace mucho que no existen los que acá se hacen, aunque nunca está de más recordar que lo que pertenece se manufactura en muchos sitios. Así, la construcción de nosotros se reparte en diferentes lugares. Un abrazo.