domingo, 9 de agosto de 2015

La preocupación de Francisco

Última hora: Papa Francisco preocupado por situación en El Salvador.

San Salvador. 9 de agosto. Dicen que el papa tiene la mano en el mentón en señal de que algo hay que hacer con este pedazo de tierra. Dicen que autoridades de dicho país no entienden los motivos. Y otros dicen que qué exagerado.
Ante la parálisis, extendemos nuestro editorial.

EDITORIAL

Preocupate, Francisco, que si no sos vos, somos nosotros pero los otros... ni sus luces. Preocupate, que quizá así alguien vuelva la cabeza y diga Huy, mirá cuánto niño mugroso. Quizá si un candil ajeno ilumina las cosas y este sitio deje de ser cementerio. Preocupate, que eso es mucho para un montón de gente que se da de golpes y de hacer algo nanay nanay.

Preguntales, Francisco qué tiene de malo que una nena de 11 años no quiera tener un niño. Que no quiera criarlo. Preguntales, también, que qué puede hacer un chico de 15 años con un bachillerato de mierda que lo saca al mundo laboral sin saber mucho. Que quizá solo pueda abrir puertas en un almacén de gente que usa Mercedes Benz o por qué los patrones de su mamá solo la dejaban salir cada quince días. Y preguntales, que por qué ellos no se preocupan de que paguen bien poquito.

Preocupate mucho, Francisco, para que por fin a las viejas que escriben en el periódico se les retuerzan las tripas y te manden muy al carajo por pensar en los desposeídos. Preocupate para que así el jefe que viola a la chica y el jefe del jefe o el jefe del Ministerio de Trabajo o el procurador diga que no era cierto que era puta. Quizá así le crean.

Francisco, preocupate mucho. Ahí frente a mi casa acaban de matar a un muchacho taxista, y a los de la tienda de al lado, que también son taxistas, ya una vez les robaron un auto. Pedí también por la señora de allá abajo, la mataron porque le dijo a la policía que quiénes eran los que andaban haciendo daño.

Preocupate, que aquí hay mucho qué hacer y a nosotros se nos acaban las ideas de cómo esto puede agarrar rumbo. Pedí que de nuestros corazones desaparezca esta furia que tenemos porque ya lo único que se nos ocurre es también darle de plomazos a estos que creemos bestias. ¡Matalo! ¡Matalo!, así dicen esas voces.

Francisco, de verdad, aquí entre nos, decile al Colocho que la cosa anda muy mal, que quizá ya hay contras por ahí y yo lo único que quiero es escribir y darle de comer a mi gato. Yo lo único que quiero es poder salir tranquila e ir a ver a mi vieja con su retoño e irnos a pasear al cine cuando el presupuesto aguante. Francisco, decile al Colocho que nos estamos volviendo medio locos porque también soñamos con pistolas y eso... eso está muy feo.

A mí se me retuerce algo por dentro y quiero pensar que también es preocupación, quiero pensar que esa preocupación va a transformarse en actividades y estas en acciones porque yo lo que elegí fue ser profesora, o sea, hacer país, pues. Enseñarle cosas a la gente porque yo así encontré lo mío y mi vida ha tenido sentido desde que soy quien soy por lo que ejerzo.

Francisco, decile al Colocho que mande una bocanada de tranquilidad y de inteligencia para estos gobernantes. Es que han sido muy brutos, estos y los de antes. Y los de antes más porque hicieron algo así, como cuando uno hace esos experimentos de biología, como un ecosistema de plantas devoradoras, pero no se comen los insectos, no no no, se comen entre ellas mismas.

Por último, Francisco, (y esto como nota personal de la editorialista) decile a mi viejo que andamos bien, no vayás a dejar que se preocupe. Decile que como podemos vamos saliendo.

Que todas las oraciones del Angelus cubran con su manto este y todos los sitios donde se nos muere el alma.




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