lunes, 10 de enero de 2011

Carne a la venta (notas sobre el mundillo circense)


Uno llega al espacio escénico y debe crear algo. No ver qué puede pasar. 
La premisa es provocar en ese lugar, usar y hacer vida ahí. Las cosas nos suceden, se trata de padecer cada segundo en escena. Eso es instalarse.

Ese lugar, el teatro, no es más que una vitrina: soy carne a la venta. Soy un panqué salado. Soy un bollo dulce. Soy todo lo que me pueda permitir y esta tarde estoy en oferta, pero no es suficiente. Tengo que hacer méritos para que los que ven, me lleven y se vayan con esa agradable sensación de que es lo mejor que han probado en sus vidas; porque de lo contrario lo único que quedará es esa ansiedad de que no fue lo que esperaban.

El escenario es el paraíso, el infierno, la calle muerta.  
Es todo.

(¿Cuánto se puede imaginar? )

4 comentarios:

VIKTOR VIKTOROVICH dijo...

Puede ser, mi querida Augusta, pero tené por seguro que los que estamos fueras del mundillo circense lo llamamos "arte"... Claro, cuando es una buena actuación. Y si mal no recuerdo, vos indudablemente tenés ese noble talento en vías de extinción.

VIKTOR VIKTOROVICH dijo...

Conste, quise decir que la buena actuación está actualmente en vías de extinción, no que se se esté extinguiendo en vos, jeje.

Lore dijo...

Jajajaja. Lo que decís, jajaja. Tampoco así, mi estimado Augusto, tengo buenísimos compañeros y maestros a quienes admiro profundamente, sin ellos la vida sería insoportable.
Sin ir más lejos, Don Paco (con en Don en mayúsculas que lo eleva a ese estado de santidad) era todo un actorazo. Cuando iba a verlo, solo de eso hablábamos, de ahí que el amor por las tablas y el exhibicionismo jamás merme. Primores, Augusto.

VIKTOR VIKTOROVICH dijo...

¡Ah, por supuesto, mi querida Augusta! ¡El buen Don Paco! Si Dios existe, pues que Dios goce... De las pocas personas en nuestro "mundillo universitario" que merecía todo el respeto del mundo.