domingo, 1 de enero de 2012

Salmo 1

Estoy llena de ese vacío que envuelve.
Es mi vida yéndose y reproduciéndose a través de mis dedos, mis manos, mi cuerpo entero.

Cada palabra de la que soy presa repica contra una cadena que rodea mi cuello.

¡Cénsurame!
¡Quítame los gritos!
¡Ahógate conmigo!

Venid a mí, palabras amables
venid a mí, súplicas y llantos...
¡venid a mí, Emancipación!

Cada palabra que atraviesa mi cuerpo me aleja más de este sitio que sufro-amo-gozo.

¡Palabras, enmudezcan mis llantos!
¡Griten desmesuradas mientras acaricio sus pliegues!

¡Palabras, acurrúquense conmigo y déjenme dormir entre silencios!

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