viernes, 4 de septiembre de 2009

Las hienas

No están entrenadas como Esmé, la que se comió al gitanito.
No.
Estas van más allá de la metáfora. Van más allá de la amabilidad humana, del amor a lo Corintios trece.

Y a veces las humanas lo son. Casi siempre dirán los hombres.
Se carcajean las hienas. Y esperan a que afloje y baje de este árbol para arrancarme un pedazo.


Se carcajean las hienas... y dejan en evidencia su sabiduría chata.

Hela aquí, la misantropía total.

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