En realidad son Palabras Mayores, de enormidad y con esas mayúsculas chulísimas. Palabras grandotas. Detrás de Palabras Mayores hay cuatro hombres, de esos que gustan, que admiran y que dan ganas de ser así. Venían desde el otro lado del charco, la península ibérica, y uno de más acá, México, para orientarnos sobre el uso del lenguaje. Comunicación efectiva se llamaba el curso. Cuando leí el programa del taller y vi «Corrección de estilo», no pude más que entrar en éxtasis. Por acá no se habla mucho de ello, y los que nos conocen creen que nuestra tarea es ver que las tildes estén ahí, donde ellos (erróneamente) creen que deberían estar. Nuestros educadores, porque siempre nos gusta aprender y más si es sobre lo que hacemos a diario, eran sacados de uno de esos libros de los que uno se enamora y con el que se duerme. Personajes todos. Y aquí aplico la teoría de la representación y ese maravilloso encuentro cara a cara. Sus nombres (pinchen para enterarse, no explicaré currículum): Alb...
Hay multitud de interpretaciones como intérpretes tiene el mundo. El gran intérprete no existe. Ahí van mis distracciones.