En el salón de clase nos decían que no se escribe como se habla . Y entonces vinieron los blogs, el Facebook y similares que le dijeron a esa afirmación: eso decís vos, desacuatializada elitista engañada... que te creés, ¿ah? Ignorante. De andar aquí y allá rebotando entre una página web y otra, me he topado con fenómeno que más de alguna vez me sacó carcajadas, sonrisas y hasta trompa brava. Estamos escribiendo más de lo que creemos y sí, escribimos como hablamos. Tendrá sus defensores y detractores, sobre todo los que -como yo- nos ocupamos de salvaguardar el uso correcto del idioma. Aireados y estupefactos, podríamos sacar nuestros abanicos victorianos y decir: ¡qué barbaridad!, esta gente... cómo prostituye el idioma. ¡La grandísima Real Academia salve la lengua! No diré eso. Ni siquiera abanico tengo. Que la Academia vea a quién salva. A lo que voy es que si ponemos atención da gusto leer (escuchar) cómo se expresan las personas ahora. El Facebook da para mucho. Pone un suj...
Hay multitud de interpretaciones como intérpretes tiene el mundo. El gran intérprete no existe. Ahí van mis distracciones.