jueves, 15 de octubre de 2009

Estado civil (parte II)

En la primera parte resolví: Soltera hasta que la muerte me separe.
No lo vieron, es que lo lancé al abismo.

Parte II

Las palabras peligrosas: sexo, o no sexo. Virgen. Amor, desamor; traición. Soledad. Infinita soledad. Compañía. Para siempre. Mutismo. Soltera... soltero (¡ojalá!). Casado. Casada. Doble haraquiri.

Los detalles. Más o menos información, usted dirá. La prefiero breve, la prefiero precisa. Resumen: ¿importa el statu quo de tal especimen?
Habladurías... cercas. Sobre todo no morir en las cercas.

De pronto, se atrona estridente la reformulación que se hace con respecto a las ataduras que elegimos. Y sí importa, por su puesto que importa. Porque siempre hay alguien detrás del objeto de deseo. Las fantasías son gratuitas.

La imbecilidad y la majadería acampan de vez en cuando; y no piden permiso.

Estado civil: 2. m. Condición de soltería, matrimonio, viudez, etc., de un individuo.

Y seguirán mis X mayúsculas sobre una S encerrada en un cuadrito inútil. Un rato, un rato nomás.


*

1 comentario:

Viktor Viktorovich dijo...

Lorena Augusta de Sajonia-Coburgo, he tenido una noche de lo más entretenida leyendo tus sabias disquisiciones. En realidad, me parece que sos una de las pocas personas en este país echado a los perros en matería racional, artística y, bueno, en cualquier materia... Es "refrescante", como dirías vos, leer tanto concepto interesante en un país de ignaros. Yo por eso te diré algo que no le digo a nadie: "¡Seguí adelante!" Suena a estereotipo, pero viniendo de mi augusta persona, vos sabés que puede ser todo menos eso. De verdad, nos encanta tu página y vendremos a comentar más seguido, con la "full autoridad" que nos caracteriza, jejeje Saludos, amantísima Lorena Augusta, y por amor a Cristo, "seguí adelante"... Esto es un festín para el sentido verbal...

Tuyo siempre afectísimo y devotísimo: Viktor Viktorovich.