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Hoy cumple años Ronald

Lo del titular es una mentira. Hoy no cumple años Ronald. Es en pasado: cumplía. O sea que ya no. Ronald fue mi amor obsesivo adolescente. Porque todos alguna vez hemos sido estúpidos y nos hemos enamorado de alguien que no nos quiere. Lo de Ronald y yo era una cosa enfermiza como suelen ser las relaciones de quinceañeros. Yo lo amo, él me odia, y cuando yo lo odio porque no me ama, él me ama porque lo odio. Bellísimo. He ahí la complejidad humana... y la falta de inteligencia. Lo bueno es que una con los años capitaliza males ajenos y sufre un poquitín menos. (A veces, a veces.) Les cuento lo de este chico porque a él la vida se le fue un instante. A Ronald lo mataron. Ahí iba saliendo de la universidad. Le quitaron el celuluar (y esto es imaginación mía: y el muy tarado se resistió y le pegaron un tiro). Así murió Ronald: ladrón pide dinero, Ron se niega, Ladrón pide teléfono y Ron también se niega. Toma Pum Pum. El celu es mío, imbécil. Dicen que fue domingo. A mí Rocío me dij...

Breve queja sobre cómo nos robaron la tranquilidad

Hoy echaré veneno. Ayer llamé a mi hermano para saludarlo y me dijo que algo había pasado en la casa. Me preocupé un poco, pero me dijo que mamá me contaría. Ayer, día de las madres. Hoy llegué a casa para almorzar con mi vieja, encontré a todas sus amigas ahí y no tuve más remedio que comprar un pastel comunal para que todas picaran. ¡Felices las doñas! Pero cuando la mayoría desapareció, mi madre y la niña Rosita (amiga eterna de la familia) me contaron que se habían metido a robar a la casa. -Dejaron todo tirado... -Buscaban dinero y joyas... -Se llevaron las dos computadoras... -Y el bolsón del niño... (¿El de chucho?, pregunté) -Mateo lloraba por su computadora... su bolsón -Se metieron por el techo... -Levantaron el techo... -Dejaron una gran cagada ahí en el tendedero... -Menos mal no mataron al chucho... -Yo, hija, no he podido dormir... Contra toda racionalidad, diré lo que me hierve por dentro: este país es una mierda. Una mierda bien hecha a pulso. Porque vaya...

2 + 4.5 (Suma de ausencias)

Con la novedad de que la 42 C que tomo desde el estadio Cuscatlán venía semivacía, digo, que por fin vine sentada, pensaba en que hoy es el segundo aniversario de Don Paco. Pensaba en que si me quedaba y avisaba al trabajo que tenía ese evento (ya luego resolvería la marcación). Mis pensamientos se metían entre cómo iban a celebrar hoy y blablablá. Fuera de cualquier pose lastimera (porque hay personas que les gusta sentirse salsa con eso), quizá la mayoría de los que estuvimos en la clase de Don Paco lo extrañamos. Ahora bien, se le revuelve a uno el alma y sí, es bueno decir "Era magnífica persona...", "Grande el maestro..." y etcétera. Pero pensándolo bien, por qué extrañamos. ¿Por qué cada traslación volvemos a la misma fecha y celebramos novenarios?  Me puse a pensar en eso, en Don Paco (ya dos años sin él), en mi viejo (cuatro y medio sin su mano acariciándome la cabeza o echándome las cobijas a la hora de dormir), pensaba en la gente que he amado y que ya n...

El cubil felino

Este conocidísimo nombre lo he adoptado, lo sabe usted señor lector, de la serie animada Thunder Cats. "Muñequitos" que vimos en nuestra niñez. Así, esa pareja de palabras la he usado en algunas ocasiones para denominar ese límite geográfico en el que se me ha permitido vivir. Soy territorial, y unque no ando meando en los árboles y postes para que reconozcan que ese sitio es mío, sí me esfuerzo en que haya una línea invisible que los demás reconozcan como frontera inviolable. Cuando vivía en casa de mis padres pataleé por años para que me pusieran una puerta. Sí, señor lector, la casa en la que habité fue diseñada en esos proyectos habitacionales de carácter social. Puede inferir que lo que entregaban era un cascarón funcional. Paredes sin repello, ventanas sin balcón, puertas de hierro, sistema hídrico y eléctrico. No más. Más tarde obtuve mi puerta y construí mi reino con una tele, libros y una mesa para la computadora. Ahí hacía ejercicio, ensayaba mis diálogos para l...

Dadme un sobrero, y seré otra

Hace días, cuando entré a esa habitación una mujer de ojos azules y cabello castaño me pidió que fuera una vendedora. Tomé el basurero que estaba ahí y me lo puse en la cabeza. Sin saber cómo un pregón fortísimo salió de mi garganta. Esa fue mi audición para entrar al grupo de teatro del colegio. Más tarde, hice voces de caballo, vestí a las hijas de Bernarda Alba, cargué con vestidos y fui una mujer en "equilibrio". Ahí me convertí en jefe militar, con los zapatos de mi hermano, fui un zorro dispuesto a ser domesticado también. En la universidad, la vida de mujeres y hombres me atravesó el alma. Ladrón escurridizo fui. Prostituta. Criada de las Sabihondas. La madre loca de un pueblo sombrío y desdichado. Fui, además, cantante carnavalera, fui una mujer dolida, triste, sola. Fui las voces de la mujer que gritó de placer durante un masaje. He sido rey y mendigo. He sido, por lo demás, actriz de esta vida "normal". También juego mi papel de profesora "estricta...

Un cuarto propio

Luego de una clase de Redacción con don Paco, aproveché y con una amiga nos acercamos a él. Ni si quiera recuerdo con quién estábamos cuando él le dijo que debíamos leer Virginia Woolf. Con el borrador en la mano explicó que en el libro Miss Dalowey lo que la Loba hacía era contar múltiples realidades a partir de un solo hecho. El borrador de pizarra era el momento en el que Clarissa salía a comprar flores y como quien tiene cámaras a lo largo de la calle, Virginia cuenta besos de amantes, cómo los carros atravisan las calles... el mercado. Todo lo que sucede en un instante. Después de esa clasesita exprés, fui por los libros y me encontré con uno que parecía ser más o menos manejable: "Una habitación propia". Admito que en aquel entonces me costó leerlo un poco, quizá por la traducción o por la manera en la que es narrado, pero con todo y todo confieso que me fascinó. Lo que una mujer necesita para escribir es una habitación propia (pagada de su propia bolsa) en la que pue...

Carta a Ana Vilma de Escobar

Señora Ana Vilma, permítame dejar de llamarle señora para que, como vos querés, te trate como se le trata al populacho: de vos. No te sintás ofendida por el voceo. Nosotros acá en la calle así somos. Anduve mirusquiando algunas fotos en las que aparecés, y quizá me permitiré explicarte un par de cositas. Como sos nueva en estos lares, pues no estaría mal que te consigás un asesor que venga de “abajo” para que te explique cómo va la cosa por acá. Como a nadie de tu campaña se le prendió el foco, o quizá sí consultaron Maquiavelo, pero no de la manera más precisa, entonces permitime comentar. Si Maquiavelo dice en El Príncipe que “te acerqués al pueblo”, que tus ministros, o vos, hablen su idioma, también tenés que tener en cuenta que acá abajo otro mundo es. Te muestro algunas acciones que quizá, quiero creer, hiciste con buena intención... pero que no fueron de agrado. Los choripanes Empezaste tu campaña para diputada con los choripanes de El chino. Un alimento bien apreciado por ...