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Triangulaciones infinitas (o la felicidad de levantarse el sobrero para saludar)

¿Cómo puede iniciarse un texto para decir cuánto bien me has hecho ? Quizá la manera más precisa sea esa, ser honesta. Pero, ¿cómo hace una para impresionar a alguien que ha visto mucho? Talvez sacando las pepitas que una ha esculpido con tanto ahínco allá dentro de esa cueva donde dicen que se aloja el corazón. He repensado esta nota en innumerables ocasiones. Desde enviarla por correo postal hasta publicar esta nota electrónica. Elijo la segunda opción a pesar de que la primera resulte más entretenida. Sí, bueno, la modernidad y el corre-corre que no es excusa. Hoy te han saludado muchos y quiero unirme a esa oleada. La primera vez que escuché de vos fue porque una compañera de la universidad me contó de tu clase. Que era fantástica y blablablá. Y yo le creí, y cuando estuve ahí no pude hacer más repetirme como mantra qué-cla-se-más-pe-la-da-omg! Fue de ese modo que descubrí eso de las triangulaciones infinitas, con Pierce. Algo que no me canso de retomar y me sorprende cada ve...

Miedos: silencio

Tengo miedo de quedarme sin palabras. Me da terror venir a este sitio y no tener nada qué decir, que me agobie "el día a día" y volverme una persona que se queja en la calle de equis cosa del trabajo. Quizá lo más terrible pudiera ser que se me olviden las palabras amables, las que son dulces, las que lavan el alma. Quizá por hoy lo que deba hacer es no temerle al silencio. Quizá sea mejor jugar como antes, como cuando el día no acababa.

Casémonos, pues

1 Ahí en un chorrito de la Hacienda lo conocí. Es que yo a él nunca lo había visto. Como a mi mamá no le gustaba ir a cortar a ese lado casi siempre nos íbamos allá abajo, por El Limón. Allá los surcos eran bien bonitos, largos, pero los de por acá no, a mi mamá eso no le gustaba. Pues esa vez no habíamos conseguido donde siempre, entonces nos fuimos para allá. Era el más tranquilo de todos. Es que ese montón de babosos sí que eran locos. Pero Adán no, él era bien serio. 2 Casi siempre nos hallábamos en el bus. Era la época en la que yo iba a la Academia Marlene. Ahí me enseñaron Cosmetología. La niña Marlene era bien seria, no le gustaba que anduviéramos de novias. Entonces yo después de ahí me encontraba con tu papá y nos regresábamos. Él esperaba que yo me fuera en mi bus, y ya después se iba él. 3 Pues un día íbamos para Atecozol, creo yo. Estábamos con tu papá en el desvío (a Sonsonate), y en eso que aparece mi mamá. Ajá tal por cual, me dijo. Y rapidito me llevó para l...

30

A nosotros dos ni nos presentaron. Caímos así, de zopetón. Casi uno detrás del otro. Recuerdo una imagen clarísima. Era de mañana. El sol entraba alegre e iluminaba un sillón color vino que usábamos como bus, casa, montaña, fuerte, sitio de batalla. Recuerdo que él me preguntaba que cuántos años tenía. Yo le contestaba que cuatro, y él me decía que cinco. Eso es lo primero que recuerdo de la relación con mi hermano. Esa diferencia temporal. A mí siempre me tocó repasar sus pijamas, camisas y calzonetas. Es que yo fui una niña bien niño y siempre he estado orgullosa de eso. Recuerdo que no me molestaba mucho aquello, porque yo vengo de una familia extensa muy tradicional en los quehaceres masculinos, rurales y chabacanes. La nuestra es una relación de amor y desesperación. Nos conocemos tanto que nos extrañamos y nos odiamos con cariño por lo que somos. Una relación sana de hermanos. A veces nos admiramos de los logros del otro, a veces no entendemos por qué tomó esa decisión, pero ...

Música clásica: mi primera historia en Twitter

Resulta que me gusta Twitter, sin embargo me da pereza publicar constantemente. Uno, porque no tengo un teléfono con esos servicios; dos, porque hay trabajo qué hacer; y tres, sí, me da pereza. Contra todo eso me animé a escribir un minirrelato de una pasadita de mi vida cotidiana. No es una gran historia, pero sí mi primera historia en twitter, bien de moda que ya tiene premios para periodistas y blablablá. Igual, lo divertido es que puedo hacer oraciones cortas, que tanto me gustan. Lo intenté, y esto quedó. Léase de abajo hacia arriba, ya sabe usted.

Made in El Salvador

Por las mañanas viajo en buses que hizo la Mercedes Benz y generalmente pago con una moneda grandota, dorada, llamada dólar. A veces en la parada del estadio me compro una bolsa con papaya que trajeron de Guatemala. Una vez una rebanada me cayó en la camisa cuya etiqueta dice Made in China, fue el mismo día que quería llevar a reparar mis zapatos comprados en MD (porque siempre salen malos)  al taller de don Fidel. En las mañanas uso de esos plumones que se compraron en Office Depot, y apunto mis próximas tareas en mi agenda que fue hecha en Brasil. Cuando trabajo mucho me desperezo viendo el Facebook en mi computadora HP L710 que recién me acaban de cambiar porque la otra ya no servía. Otras veces reviso en la web si hay algo interesante qué ver en Cinemark. El último filme que vi fue británico, en ese Gary Oldman hace de espía. Dicen que ganó un Oscar por esa, y fue el argumento con el que fuimos a verla con mi chico. En mi teléfono, cuya señal provee una empresa española, me...

¡Y cómo pasan los años!

Acabo de publicar en mi perfil de Facebook la foto de cuando egresamos. Y pensar que cuando entras a la universidad lo único que quieres es salir y "trabajar". Pero cuando ya estás fuera y te hallas desprotegido, desamparado, acongojado y con pesadumbre, lo único que quieres es volver a esos años de tiernos idilios universitarios. Para algunos es una total tortura volver a esos días, en cambio para mí no lo fue. Aunque quizá no los repetiría. Lo que está pasando, para muchos de mis coetáneos, es que nos ataca la nostalgia y la lagrimera por aquellos días de paraíso. Colegas, amigos, estamos poniéndonos viejos. Muchos de mis compañeros ya se casaron y, por supuesto, ya tienen hijos. (¡Vayan y superpoblen el mundo!) Muchos ya vamos alcanzando los treinta y sí, nos estamos poniendo aburridos. Es un aburrimiento de lo más horrendo, porque es ese en el que a través de las redes sociales nos acusamos de "descuidar" nuestra amistad y de no responder nunca a las invitac...